Muchos son los factores que influencian en el rendimiento de una tenista: la parte técnica-biomecánica, patrón juego, preparación física, estilo de vida, cómo entrena, su personalidad, entorno, sus valores y formación, y podríamos añadir muchísimos más.Pero si un factor es para mi absolutamente básico es el aspecto mental-emocional En un deporte individual, dónde el 80 por ciento del tiempo que compites en un partido no juegas; donde hay tanta competitividad…debemos y tenemos que trabajar mucho este aspecto.
Entrenamiento mental o “de palabras”, me gusta denominarlo. Forma parte todo el año del trabajo que realizamos con la tenista, tanto en semanas de entrenamiento como en competición. Son conversaciones entre ella y nosotros, alejados de la pista y dónde hablamos abiertamente de todos los temas.Si queremos sacar el máximo rendimiento a una tenista, creo que es el único camino. En los momentos más importantes de un partido,(con máximo “stress” y presión) sale a relucir la personalidad, la manera de ser de cada tenista, de cada persona.Y todo ello debemos trabajarlo.Si queremos que allí sea valiente para competir , o que sea humilde para aceptar todo lo que ocurre, o que crea en ella misma en los momentos clave, o que tenga la madurez suficiente,o que tenga una alta capacidad de superar la adversidad…todo ello debemos trabajarlo.
“Detrás de cada tenista, hay una persona”, y a veces nos olvidamos de ello. Una persona que siente, que piensa, que tiene unos valores, una actitud…resumiendo, con una personalidad determinada, fruto de cómo se ha formado y lo que ha vivido. Y también hay una tenista,con la que nos marcamos unos objetivos deportivos.
Estos “entrenamientos de palabras” son la parte más importante de nuestro trabajo con la jugadora. Allí nos escuchamos mutuamente.Saber en que momento nos encontramos, como se siente personalmente en todos los sentidos, como se ve como tenista en cada momento de la temporada, que cosas van bien y cuales debemos mejorar ella como jugadora…Nosotros como entrenadores o los dos como equipo. Somos exigentes ( y críticos cuando toca) el uno con el otro, pero siempre para sumar,evolucionar y crecer. A partir de ahí, consensuamos, llegamos a conclusiones, y seguimos caminando juntos hacia los objetivos marcados.Objetivos que nunca se conseguirán si la «jugadora-persona” y “la jugadora-tenista” a la vez, no sienten que nosotros, los entrenadores, les tratamos y entendemos dentro de toda su globalidad. La carrera de una tenista de élite es una carrera de larga distancia. Es necesario cada “ciertos kilómetros”…pararnos,y ”situarnos” antes de seguir avanzando.Así será más fácil no desviarnos,e ir por el camino correcto. De nada sirve correr y correr si algunas veces no somos conscientes ni por dónde vamos ni cómo debemos o queremos llegar.



