Si Platón hubiese conocido el tenis en la misma época en la que creó la Academia (allá por 387 a.C o lo que es lo mismo hace 24 siglos) es bastante probable que se hubiera convertido en un reputado «coach o psicólogo deportivo». Si somos honestos hemos de reconocer que, en estas lides, compartimos muchas de las cosas que se debatían en aquella época… hace tan solo ¡24 siglos!
La Virtud es el conocimiento o la habilidad para hacer algo de forma excelente. Si como dice la filosofía clásica esto es así, la virtud de un tenista sería la de adquirir los conocimientos y las habilidades para hacer algo de manera excelente. Y entre estas habilidades y conocimientos también estaría la de poseer una mente excelentemente trabajada para la práctica del tenis. Podríamos darte 10 incluso 50 consejos mentales para que mejorara tu práctica mental en la pista pero la realidad es que la verdadera fuerza mental va mucho más allá de unos cuantos consejos. Conseguir una mente excelentemente trabajada o como diría Platón, la virtud, es una forma determinada de entender la vida y nuestro deporte. De poco serviría seguir a «pies juntillas» el consejo mental en pista de, por ejemplo; «no criticarse, ni juzgarse, ni decirse cosas negativas» si me paso el resto del día llamándome de todo porque se me ha caído el café, me he golpeado con la mesa o he metido el mando de la tele en el frigorífico. Esto sería como pretender alcanzar el cuerpo virtuoso de un culturista siguiendo a «pies juntillas» los consejos del entrenador personal en el gimansio pero poniéndose luego morado en casa de galletas con mantequilla.
La mente inconsciente es extremadamente lista, podríamos decir que es la Cum Laude de la clase pero, sin embargo, no es capaz de distinguir las gamberradas de la mente consciente y por eso no sabe sí cuando te das un golpe con la mesa o fallas una bola y te llamas de todo lo dices en serio o sí solo es un breve instante sin importancia en el que verbalizas tu frustración. Digamos que la parte consciente sabe que no hablas en serio cuando dices que eres un inútil por darte con la mesa o por fallar una bola tan fácil pero sin embargo la mente inconsciente si cree que lo dices en serio, y cómo es la más lista de la clase hace que termines comportándote como lo que dices que eres sin que tú entiendas porqué. Te suena aquella frase de «No entiendo cómo puedo hacerlo tan mal, cada día juego peor». (Revisa tu diálogo interno, porque puede que ahí esté una de las claves para que por fin lo entiendas).
La aplicación de uno o varios consejos mentales en pista que no practicas durante el resto del día, por lo general, no suele tener el efecto perseguido (además es poco frecuente que cuando las cosas van mal aquellos que no gestionan bien sus emociones sean capaces de ponerlas en práctica ya que el estrés competitivo hace que se olviden de dichas tareas) Por lo tanto no se trata tanto de comportarse en pista de una determinada manera gracias a una serie de consejos si no de convertirse o ser de una determinada manera en pista (y en la vida). Todos valoramos las habilidades mentales de Nadal y la forma que tiene de comportarse en pista. Su comportamiento viene determinado por lo que es, por la forma que tiene que entender el tenis y la vida. Por los valores, creencias y aprendizajes que ha sido capaz de incorporar a su juego y que determinan su alto desempeño en la pista incluso ante las peores adversidades. Es el arte de saber «remar a contracorriente».
Nadal es el paradigma de la virtud Platónica. Sería el capitán de la Academia de Platón y seguramente veríamos colgada su foto en el frontispicio por ser uno de alumnos que son capaces de incorporar respuestas correctas (de alto rendimiento) en las situaciones de juego más complicadas. Nadal tiene muy clara su meta, sabe dónde quieres estar y con quién quiere llegar. Es un jugador que sabe responder eficazmente para sacar adelante cualquier problema que se le presenta en la pista. Y lo hace gracias a que disfruta superando las adversidades que el tenis le presenta porque posee grandes cualidades que no se cansa de poner en práctica entreno tras entreno y partido tras partido. .
Más que consejos yo prefiero dar las tres cualidades necesarias para alcanzar la virtud Platónica. Porque si sois capaces de luchar e incorporarlas a vuestra vida y a vuestro tenis todos los consejos que os pueda dar vendrán automáticamente incluidos en el pack.
Son tres las cualidades que nos enseña la virtud platónica: sabiduría, valor y autocontrol.
La sabiduría es la capacidad de llevar a cabo las acciones de una manera correcta sabiendo cuando y como realizarlas. O lo que es lo mismo jugar cada bola de manera correcta. Permanecer centrado en las tareas táctico mentales de alto rendimiento y estrategias de partido y aprendiendo a manejar el estrés competitivo, las creencias disfuncionales y los hábitos de pensamientos negativos. Lo mismo habría que hacer durante el resto del día, en la vida fuera del tenis.
El valor es lo que te permite llevar a cabo dichas acciones a pesar de las amenazas (rival interno y externo) y defender los ideales propios atacando y resistiendo. El tenis (y la vida) es un deporte en el que se ataca y se defiende. El valiente es aquel que es capaz de emprender ambas situaciones liberándose al mismo tiempo de sus miedos (miedo a fallar, miedo al ridículo, miedo a no ganar, miedo al qué dirán…)
El autocontrol es lo que te permite interactuar ante las situaciones más adversas dando respuestas de alto rendimiento con el objetivo de alcanzar la meta propuesta. O lo que es lo mismo aprender a ser capaz de dar el máximo rendimiento sin dejarte llevar por la situación independientemente de lo adversa que ésta sea.
Con todo lo dicho está claro que el mayor consejo que se le puede ofrecer a cualquier jugador de competición o amateur es el de que persevere para convertirse en un jugador virtuoso, en la mejor versión de sí mismo, y que lo sea tanto dentro como fuera de la pista.



Magnifico articulo. En dos folios el compendio de como debe ser la fuerza mental de un tenista. Muchas gracias por los consejos. Los pondré en practica, también, en la vida diaria. Por cierto, no sabia como actúa la mente inconsciente. Hay esta la clave