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Tenis, desigualdad y el principio de Pareto por Pablo Carabias

Pablo Carabias es director de Marketing de la Federación de Tenis de Madrid

Pablo Carabias, director de Marketing de la Federación de Tenis de Madrid, escribe este artículo desde un punto de partida muy original: la relación entre Pareto y Novak Djokovic. Carabias escribió este artículo tomando como punto de partida el último Open de Otoño de la Comunidad de Madrid.

Estoy presenciando la Final del II Open de Otoño, torneo profesional de categoría ITF que, con una dotación de 15.000 $, se celebra a finales de noviembre en las instalaciones de la Federación de Tenis de Madrid y en el cual trabajo como director.

Sobre la pista, dos jugadores se están dejando el alma, ofreciéndonos un partido de altísima calidad. En la única grada del fondo norte, aproximadamente cincuenta espectadores, un público heterogéneo formado por alumnos de la propia escuela de fin de semana de la federación, padres de los recogepelotas y algún aficionado irreductible, disfrutan del espectáculo…

Acaba el partido con la victoria del británico Alastair Gray ( 572º del ranking ATP ) ante el sirio Azam Naw ( nº 563)  por un disputado 61 67 62. Tras una durísima semana de competición, tras imponerse en cinco partidos a cara de perro, el título es suyo, acompañado por un fabuloso cheque de… 1.440 $, lo justo para poder pagarse la semana de hotel, las comidas, el viaje…

Y estamos hablando del campeón. Para el resto de participantes su trayectoria por el torneo ha sido a perdidas, deficitaria, destacando un jugador estadounidense que, después de disputar solo el doble y perder en primera ronda, nos pidió que, por favor, le pagásemos los 18 $ en metálico en vez de esperar a la transferencia.

Está claro. Estos jugadores no vienen a por el dinero, vienen a por los puntos ATP que les harán subir en los rankings profesionales. Realmente están invirtiendo en busca de un sueño, , poder vivir del tenis profesional, que, en la gran mayoría de los casos va a ser inalcanzable…pues muchos son los llamados pero pocos los elegidos.

Mucha gente ha señalado esta tremenda disparidad, esta, digamos, “injusticia tenístico-social”, empezando por el mismísimo número 1, Novack Djokovic que ha abogado por un reparto más junto de las ganancias.

Pero, desgraciadamente, a pesar de estas buenas intenciones, la realidad es tozuda. En el tenis se está comprobando una vez más, en toda su crudeza, el Principio de Pareto

Dicho principio, enunciado a principios del siglo XX por el economista y filósofo italiano Wilfredo Pareto establece la regla del 80 / 20,  y parte de la observación empírica, hecha a partir de la distribución de la tierra en Italia, donde el 20 % de los propietarios poseían el 80 % de la superficie, en forma de latifundios, mientras que el resto de propietarios se tenían que repartir un exiguo 20%, lo que significaba minifundios poco rentables, sin economías de escala y con pocos bienes de capital.

Un regla aplicable a muchos, campos de la actividad humana, desde los escritores de best sellers, hasta las opciones de ligar en Tinder, que básicamente señala que el 20 % de los agentes de cualquier campo obtendrá el 80 % del rendimiento, mientras que el restante 80% de agentes se tendrán que repartir un escaso 20% .

Una proporción que, si el bueno de Pareto hubiese sido un aficionado al tenis, en vez de preocuparse por el problema agrario italiano, la hubiera establecido exactamente igual.

Para ello, solo hay que ver la distribución del prize money del circuito ATP a lo largo de un año.

Así, si tomamos el 2023 de referencia, podemos ver que la suma de premios totales entre el TOP 1000 del circuito ha sido de aproximadamente 270 millones de dólares, con Djokovic encabezando la lista con casi 16 millones de dólares en ganancias.

Pero si estudiamos la distribución de las mismas, esta coge un tono “paretiano plus” con el 20 % del ranking, el Top 200, haciéndose con la parte del león, alrededor de 230 millones, dejando algo menos de 40 millones para los 800 jugadores que siguen en la tabla, una distribución de Pareto maximizada del 85/15 .

Es decir, el Top 200 gana a lo largo del año una media superior a un millón de dólares, mientras que los, digamos, “minifundistas” del tenis se han de conformar con 50.000 $ por cabeza.

¿Tiene solución esto? ¿Existe alguna fórmula para que el tenis escape de la “trampa paretiana”?

Pues, desgraciadamente, no. Muchos dirán que una solución sería aumentar los premios en todas las categorías, lo cual sin duda seria un gran avance…de corto recorrido. Me explico.

Si el prize money del tenis se doblase, se produciría un efecto llamada y más jugadores que actualmente no entran en el circuito por razones puramente económicas, entrarían y la distribución paretiana se mantendría como mínimo exactamente igual con el corte de rentabilidad en el Top 400 y un “proletariado” aumentado del Top 400 al 2000 , que las pasarían igual de mal que el actual 85% …

Y el coeficiente de Gini, también establecido por un economista italiano, Corrado Gini, que mide la desigualdad de ingresos se incrementaría, con los mejores aumentando sus ganancias de manera muy superior a los jugadores menos exitosos.

Sin duda, los ricos serían más ricos, la digamos “clase media” aumentaría su riqueza, pero habría una base ampliada de jugadores que seguirían pasándolo mal para vivir del tenis…

Y para acabar echando más sal a la herida, nada mejor que las Sagradas Escrituras

“ Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” San Mateo 25:29 ,

Así, actualmente el Top 200 dispone de gastos de alojamiento cubiertos, contratos publicitarios, llega a bonus, mientras que los “desheredados” del tenis, de sus exiguos rendimientos han de pagar hoteles, comidas…

En fin, que así es la vida, que así es el tenis… Y que a la vida y al tenis se viene “ya llorado”.

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