Sergio Martos: «España siempre ha tenido grandísimos doblistas y es algo muy bonito»
El tenista menorquín

Sergio Martos (Menorca, 1994) es uno de los nombres de dobles del tenis español. Y eso no es poco, con la escuela de doblistas que tenemos. Una treintena de títulos Futures y seis Challenger. El menorquín cortó su carrera individual tras la pandemia y se ha centrado en la versión doble. Hoy es un tenista muy asentado en el circuito Challenger, con 11 cuadros ATP y el primer triunfo en el primer circuito masculino en enero de este año (Auckand, Nueva Zelanda).

Al hablar de este 2025, él mismo califica como “la mejor experiencia tenística de mi vida” el jugar por España la United Cup y su tercer Grand Slam (una presencia en cada uno, excepto Wimbledon). Ahora se sitúa en torno al 120 en dobles, con una mejor posición del 102, hace menos de dos años. Su objetivo es volver a ese lugar y su sueño jugar la Copa Davis (que para un doblista español, está extraordinariamente caro).
«Desde el inicio de año pensé que estaría más arriba. Pero todos son dinámicas y los dobles siempre son igualados. Todo puede cambiar muy rápido. Hay que estar ahí. El inicio de temporada fue muy positivo viviendo experiencias muy bonitas jugando la United Cup, el Abierto de Australia y la primera victoria ATP en Auckland. En junio llegó un buen trunfo en el Challenger 100 de Poznan (Polonia)”, arranca Sergio.

Algo que, como mínimo es paradójico, es que los tenistas suelen esperar con ganas las semanas en que juegan en equipo. Dedicándose a un deporte individual, las opciones de jugar con un equipo detrás son escasas. Y, cuando ocurren, se disfrutan: “La United Cup fue la mejor experiencia tenística de mi vida. Poder representar a España ha sido un sueño desde pequeño. Hacerlo en un equipo mixto, que lo hace diferente, divertido y emocionante. La experiencia fue agridulce por perder ambas series en los dobles definitivo. Pero vivirlo se quedará para siempre y ojalá poder repetirlo”.
El balear ha jugado la United Cup, pero su sueño es la Davis, la competición tenística por equipos por excelencia: “Sería un sueño. La United Cup fue extraordinario, pero la Davis es otra cosa. En España hay muchísima competencia en dobles. Marcel (Granollers) es el mejor, hay muchas opciones y, además, tenemos muchos individuales que pueden jugar los dobles. Si surge la oportunidad, será algo que me encantaría”.
Sergio comenzó la temporada encadenando cuadros ATP Tour. La United Cup, el 250 de Auckland y el Abierto de Australia. Y, ese mes, para un tenista acostumbrado a jugar el circuito Challenger, es siempre especial: «Es otro nivel, otro tenis, otra liga. Ver todo lo que se mueve. He tenido la suerte de disputar tres Grand Slam (falta Wimbledon) y me quedo con Australia por instalaciones, ambiente y lo que se mueve. No es malo en los otros, es diferente. Nos quedamos cerca de ganar un partido (7-6 2-5 4-6 en 1R), pero la experiencia de vivir el momento fue increíble”.
Como doblista, el tenista menorquín defiende una modalidad permanentemente en la sombra del individual. Genera menos y tiene menos visibilidad. Pero también se le da menos espacio. Y una cosa lleva a la otra. Sin embargo, España es una mina de talentos doblistas. Títulos desde Grand Slam a Finales ATP a Masters 1000, números uno y medallas olímpicas. Pero cuando la modalidad individual también genera los éxitos que ha generado el tenis español, inevitablemente los dobles pasan a un segundo plano, por muy exitosos que sean.

“Atraen mucho por la igualdad que hay. Es tenis, pero con diferencias. A la gente le engancha cuando lo ve y se trata de darle más visibilidad. Desde los propios torneos a los medios. Llegar más a la gente, engancharles. La gente los conoce porque en la Davis tienen una gran importancia, grandes partidos de dobles han sido en Davis. No te digo que lleguemos a estar a la par con los individuales, pero que se complemente más y mejor con los individuales”, analiza Sergio.
Además de las lesiones (enemigo eterno de cualquier deportista de élite), la modalidad de dobles presenta un inconveniente extra para todos aquellos tenistas que no ocupan los puestos de cabecera. Jugar con la misma pareja de forma habitual. Una pareja estable, un tipo de juego que se mantiene semana a semana. Pero eso no es posible a menos que estés arriba: “Nos conocemos todos, viajamos y coincidimos todas las semanas. Analizas el tipo de juego de cada uno y sus características y vas viendo quien te pueda venir mejor. También hay con quien te puedas llevar muy bien fuera de la pista, pero tenísticamente no. Por las características del torneo o la superficie. Lo ideal es poder encontrar una pareja estable con la que juegues todo el año o medio año. Poder planificar a tan largo plazo, da una gran tranquilidad. O al revés, no tener una pareja para dentro de dos semanas, pues genera intranquilidad”.
Los dobles siempre estarán a la sombra del tenis individual. Adquieren mayor protagonismo en competiciones por equipos o con grandes actuaciones españolas, pero semanalmente siempre atrae más el tenis individual. Sin embargo, en España la comparación individual-dobles con respecto a la visibilidad de ambas modalidades, hacen que el ratio de grandes doblistas iguale o supere a los individuales (sacamos la dupla Nadal-París de la ecuación). Granollers, Feliciano, Marc, Marrero, Verdasco, Sorribes, Bucsa etc…
Y Sergio lo tiene claro: “No se valora lo suficiente. Ya no se hace en individual tener un top20, como para hacerlo con un doblista, que tiene menos visibilidad. David Marrero o Verdasco, Maestros, Marc López oro olímpico en dobles etc. Siempre hemos tenido grandísimos doblistas y es algo muy bonito”.

De hecho, los dobles ofrecieron una de las imágenes más icónicas de los pasados Juegos Olímpicos de París 2024 y de la historia del deporte mundial. Rafael Nadal y Carlos Alcaraz, jugando juntos defendiendo a España. ¿Qué opina un doblista de la pareja bautizada como Nadalcaraz?: «Fue acertado elegirlos. Pudo salir mejor o peor, pero fue acertado. Se generó mucha expectativa y, quizás, le pudo algo la presión a los dos al generarse la grandísima expectativa que se generó. Por muy bueno que seas, la expectativa o las ganas de hacerlo bien, quizás pesaron un poco, sobre todo a Carlos. Pero lo que vivimos todos fue tremendo. Nos sentó mal que no terminara en medalla, pero de forma realista, cayeron ante unos doblistas expertos (la pareja estadounidense Krajicek/Ram). Pasó lo que era más normal que pasara”.
Martos explica cómo fue la transición de jugar individual a dedicarse solo a los dobles. Un paso que genera incertidumbre, porque el tenis es individual, pero que, a veces, alarga carreras y da oportunidades nuevas. «Llegué al top700 individual y no terminaba de avanzar. Jugaba también dobles sin problema y me sentía muy bien, ganando varios Futures y con una clasificación de 300. Antes de la pandemia ya tenía dudas si dedicarme solo a los dobles. Era el 800 individual y top300 dobles. Me permitía jugar Challenger de dobles y quizás previas de individuales. Tras la pandemia empecé a dedicarme ya solo a los dobles. La duda ya estaba planteada, tras la pandemia lo decidí y estoy tranquilo con esa decisión”.



