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Por debajo de la Pirámide por Borja Leal

Leal pone el foco en todo el tenis no competitivo y que está por debajo de la llamada Pirámide del Tenis

*Borja Leal es director del circuito de tenis base Creciendo en Valores

Competición y diversión, competición y obligación, competición y superación, competición y enfrentamiento.
Hablamos de conceptos que, al hablar de nuestro deporte, perfectamente pueden estar relacionados. Pero ¿qué relación guardan entre sí? ¿Qué objetivos perseguimos cuando jugamos al tenis?

Con el paso del tiempo, hablando con colegas de profesión, interesándome por opiniones de gente dedicada únicamente a la competición, entrenadores de base, entrenadores de minitenis, adultos, parece que hay una clara tendencia en el cambiode perfil del jugador de tenis.

La competición existe y existirá, y es la clave para que el deporte evolucione, pero habría que plantearse, qué pide la gente que juega al tenis. Cómo ha cambiado esa demanda en cuanto a la inmediatez, en cuanto a la conciliación familiar, en cuanto al coste de oportunidad de jugar una competición.

Como tal, cualquier época del año está cargada de competiciones. Los veranos llenos de torneos que hacen que familias voluntariamente “hipotequen” sus vacaciones para que sus hijos compitan. Ese reducto de gente siempre estará y dará sentido al deporte, pero también nos interesa el resto. Y hablo de reducto, porque comparado al resto, son muy pocos.

Si observamos datos de la ITF en cuanto a jugadores de tenis no registrados en ninguna federación, o por decirlo de otra manera, de los que no se tiene datos oficiales de que juegan, pero sÍ se sabe que practican este deporte, hay una tendencia clara: gente que quiere jugar al tenis, pero que se mueve por intereses distintos a los tradicionales, marcados por las federaciones y por el sistema establecido.

¿Qué hacemos con ellos? Recientemente la RFET lanzó la famosa Pirámide del Tenis, en la que se recogían todos los torneos que iban desde la “base” hasta el profesionalismo. Eso es estupendo, pero seguimos obviando a los que están por debajo de esa Pirámide, que son la mayoría.

No hay fórmula para que esto cambie. Se propone tenis en los colegios, se proponen competiciones adaptadas, y yo mismo me tiro piedras sobre mi tejado, porque sigue funcionando, pero también con reductos. La poca profesionalización en este ámbito hace que no puedan crecer a la velocidad que se merece, pues cada uno hace la guerra por su cuenta. Y, sobre todo, donde está el problema, es en que creo que no se les toma en serio.

Mientras tanto, sólo pensando en la competición pura, se proponen más y más torneos. Esto no es malo, nos hace más competitivos. Y ojo, queremos serlo, pero seguimos sin tener consideración hacia los que están por debajo.

¿Quién tiene la varita mágica para solucionar esto? O es que esto, realmente no se considera un problema. ¿Qué hacemos con ese tenis social que cada vez se demanda más? O es que todo funciona a la perfección…y hay que cruzarse de brazos.

Queremos seguir sumando practicantes, pero no hacemos propuestas realmente interesantes para que esto suceda.

Lo que sí que hay que tener claro, es que, para solucionar este problema, lo primero que hay que hacer es detectar que existe este problema. Y hoy en día, parece que esto no interesa, o que ni siquiera hay problema.
Bueno, no me explayo más. Reflexiones en voz alta.
Nos vemos en las pistas.

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