GeneralOpinión

Planificación de una pretemporada en tenis de competición por José Miguel de la Cruz Rojas

José Miguel de la Cruz Rojas habla sobre preparación física en un periodo clave: la pretemporada

José Miguel de la Cruz Rojas. Doctor en Ciencias del Deporte y CEO de JCRSports (Colegiado: 9955 COLEF CLM)

Foto: Javier Zaldivar

Comienza el año y, tras una larga temporada de tenis y competición, los jugadores retoman de nuevo las rutinas de pretemporada. Los preparadores físicos nos vemos en la tesitura de analizar cómo se encuentra el jugador, ver la cantidad de microciclos que tenemos hasta la primera competición y priorizar aquellas capacidades físicas más destacables a mejorar en función de las características morfológicas, de patrón de juego y nivel madurativo del tenista.

¿Tú qué haces en las primeras semanas previas a las competiciones? ¿Consideras que el aspecto condicional va a marcar mucho tu nivel en estos primeros torneos? En este artículo vamos a dar unas pinceladas para ver cómo se podría enfocar la pretemporada en jugadores que compiten a alto nivel nacional e internacional.

Como he comentado, una de las primeras pautas que debe seguir un preparador físico es analizar, junto a todo el staff técnico, cuáles son los objetivos importantes de rendimiento de la temporada. Saber en qué momentos debe estar el jugador en las condiciones físicas. De esta manera podremos planificar correctamente los tiempos de los cuales dispondremos para organizar las cargas y los tiempos efectivos para alcanzar las mejoras de rendimiento según las evidencias científicas. A modo de ejemplo, las mejoras de fuerza se verán a partir de las 8 semanas consecutivas de entrenamiento con un mínimo de 3 sesiones por semana. Estos tiempos son complejos porque nunca tenemos tantas semanas para preparar adecuadamente al jugador. Por ello, habrá que priorizar qué se quiere hacer y sacrificar alguna competición en los primeros meses del año.

Por otro lado y como he comentado en otros artículos de la serie, la evaluación física es de vital importancia para conocer el estado inicial. Las temporadas se enganchan unas con otras con poco tiempo de descanso entre ellas. Poder conocer cómo se encuentra el jugador nos va a marcar las líneas maestras y las prioridades de trabajo en estas pocas semanas de preparación previas a la competición. El seguimiento diario de las diferentes variables de rendimiento físico a lo largo de estas semanas es muy importante (frecuencia cardíaca, valores fisiológicos a través de analíticas periódicas, registros de velocidad al movilizar las cargas, zonas de entrenamiento aeróbico/anaeróbico según la frecuencia cardíaca asociada a la prueba de esfuerzo realizada previamente, variabilidad de la frecuencia cardíaca…).

Y una vez concluida la preparación, poder evaluar de nuevo para comprobar su evolución nos dará datos cuantificables que corroboren el trabajo realizado o nos aporten el feedback adecuado para reajustar la planificación.
A continuación vamos a exponer algunas pautas basadas en la evidencia científica que nos aporten luz a un proceso complejo pero muy necesario previo al inicio de una larga temporada de competición.

Prins et al. (2015), estudiaron los efectos de una pretemporada en jugadoras de tenis y según sus hallazgos, sugieren que los participantes mejoraron sus niveles de condición física a medida que avanzaba la temporada. Por lo tanto, la implementación de un programa de acondicionamiento específico para el tenis es una estrategia adecuada para minimizar los efectos del desentrenamiento.

Por otro lado, Fernández-Fernández et al. (2015) encontraron evidencias de la mejora de la condición física en tenista de alto nivel en pretemporada incluyendo entrenamiento integrados de alta intensidad. Los autores también comentan que normalmente las pretemporadas suelen tener una duración de 5 a 7 semanas. Este tiempo se vuelve insuficiente para ver mejoras significativas en las mejoras de los niveles de fuerza en tenistas.

Kilit y Arslan (2019) realizaron una comparativa durante 6 semanas de pretemporada en jóvenes tenistas a través del uso de entrenamientos de alta intensidad. Demostraron que el entrenamiento de alta intensidad mejoraba la capacidad de salto, el sprint y el acondicionamiento físico basado en la velocidad.

Por último, Smith (2012) nos da algunas pautas de trabajo en pretemporada en jugadoras WTA: alto volumen de carga, mejora de la fuerza y de la sección transversal del músculo, introducción de ejercicios excéntricos para la mejora de la fuerza e incrementar la base aeróbica de las jugadoras. Se recomienda ir de lo general a lo específico, concluyendo este periodo de preparación con ejercicios de potencia, resistencia específica, velocidad y agilidad.

Además, la periodización del entrenamiento mejoró la velocidad de bola en el servicio y la derecha y redujo el % graso en comparación con procesos no periodizados.

Es interesante destacar que, durante la temporada de competición, tendremos espacios con menor volumen de competición o competiciones secundarias. En estos pequeños ciclos de 2 ó 3 semanas con menor carga de partidos podremos incluir mini pretemporadas para seguir mejorando aquellas capacidades que no se hayan trabajado tanto o que necesiten algún retoque específico. El jugador lo agradecerá.

Como conclusión a este artículo, indicar que la pretemporada cumple un papel básico para sentar las bases del rendimiento posterior del tenista. El staff técnico del jugador lo tendrá muy claro pero se le debe hacer partícipe al jugador de la importancia de este proceso para prevenir lesiones y mejorar su rendimiento posterior. Y como siempre digo, el jugador tiene que estar supervisado por un Educador Físico Deportivo que planifique adecuadamente las cargas de entrenamiento y competición para alargar al máximo su vida deportiva.

Bibliografía:

  1. Fernández-Fernández, J., Sanz-Rivas, D., Sarabia, J. M., & Moya, M. (2015). Preseason
    training: the effects of a 17-day high-intensity shock microcycle in elite tennis
    players. Journal of Sports Sciences & medicine, 14(4), 783.
  2. Kilit, B., and Arslan, E. (2019). Effects of high-intensity interval training vs. on-court tennis
    training in young tennis players. The Journal of Strength & Conditioning Research, 33(1),
    188-196.
  3. Prins, P., McMillan, J., Joyner, B., Scott, M., Roorda, A., and Rossi, S. (2015). Pre-season
    Changes in Performance in Collegiate Women Tennis Players. Journal of Sport and
    Human Performance, 3(2).
  4. Smith, B. J. (2012). Periodization and resistance training in the elite female tennis player:
    The WTA perspective. Journal of Medicine & Science in Tennis, 17(2), 55-63.
¿Quieres recibir más noticias como esta?Apúntate a nuestra newsletter y recibe todos los viernes un resumen de las noticias de la semana

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Suscríbete a nuestra Newsletter semanal

Recibirás todos los viernes un resumen de las noticias de la semana.