Pepe Imaz: «Salir a la pista con respeto, cuidándote, con armonía y tranquilo, desarrolla mucho más tu juego»

Pepe Imaz es una referencia ineludible en el mundo del tenis partiendo desde un punto de vista completamente diferencial. Pepe Imaz habla de tenis, pero también de seres humanos. Habla del juego, pero también de desarrollo personal y crecimiento tanto deportivo como personas. A Pepe Imaz hay que escucharle con atención y sin prisas. Su discurso, cala.
Los titulares de Pepe Imaz
- En mi experiencia personal, vivir para ser un personaje como ser un jugador de tenis con éxito, fue lo que me llevó cerca de acabar con mi vida
- Cuando tienes un discurso en la vida empezando por el amor o el respeto se te mira diferente.
- Ser consciente y tratarte bien como ser humano encaja en todos los ámbitos de la vida pero a cuanta más presión está sometida la persona, tiene más sentido porque se necesita cuidar a esa persona tanto individual como mentalmente
- El ser humano no está separado del tenista.
- El tenista top y el niño de base tienen la cosa en común: son seres humanos
- Amor y Paz, más que una escuela es una forma de vida
- En el curso de emociones que hacemos con la RFET , vemos los tres puntos de vista: jugador, padres y entrenador. El entrenador también tiene que tomar conciencia del tema emocional.
En su página web oficial se define simplemente como Pepe. ¿Quién es Pepe Imaz?
Más allá de Pepe, soy un ser humano, imperfecto y con mucho deseo de observarse y crecer. Me observo a mi y a las personas. A veces nos detenemos en las etiquetas. En mi experiencia personal, vivir para ser un personaje como ser un jugador de tenis con éxito, fue lo que me llevó cerca de acabar con mi vida. Me di cuenta de que no ser más que un personaje y no ser humano no es posible. No se puede separar el ser humano del deportista. La semilla es el ser humano y lo que brota es el deportista. El ser humano no solo va unido al tenista sino al ser humano que es la semilla de la que brotan el resto de cosas.
Tiene un discurso muy diferente al habitual…
El discurso empieza por mi respeto, tratarme bien a mí. Cuando haces un fallo, tienes que entenderte tanto dentro como fuera de la pista. Es un discurso atípico o raro en el mundo del tenis, pero también en la vida. Cuando tienes un discurso en la vida empezando por el amor o el respeto se te mira diferente. Cada vez observo más que los tenistas se van acercado más a esa necesidad de conectar con su persona o ser humano.
¿Es el tenis un deporte especialmente indicado por sus características para seguir esta línea de acción?
Ser consciente y tratarte bien como ser humano encaja en todos los ámbitos de la vida pero a cuanta más presión está sometida la persona, tiene más sentido porque se necesita cuidar a esa persona tanto individual como mentalmente. Eso, no está reñido con desear ganar ese partido. A veces se confunde el respetarse y cuidarse conque el otro te gane. No tiene nada que ver nada con eso. Es cuidarse y respetarse cada uno y marcar tu prioridad de que antes que jugador de tenis eres ser humano. Eso no está reñido con jugar con la máxima intensidad. Hay que tratase con amor y repeto.
¿Cuándo fue tu epifanía en este camino y por qué etapas has transitado?
El inicio de todo es el sufrimiento. Ahí comienza la toma de conciencia de que algo no marcha bien. Lo siguiente que viene es la búsqueda. Lo primero es leer muchos libros de psicología y autoayuda. También la búsqueda de profesionales. Lo que realmente a mí me despertó antes tremendamente diferente a nivel muy positivo fue el decir en un momento concreto lo que necesito es amor, ser amado. Cuando tomé conciencia de esto es cuando decidí auto observarme y darme cuenta de que no me amaba. Era críptico, nada permisivo y comprensivo. Ese fue el punto inicial del cambio. Lo empecé a probar en mi mismo. A mi alrededor veía que no era comprensible, pero empecé a probarlo. Me decidí y me discipliné para que todo el diálogo hacía mi fuera desde el amor y el respeto. Gota a gota fue familiar para mi la palabra amor que luego evolucionó al sentimiento de amor y respeto. De la misma manera que necesitamos comer y beber entendí que ese ser necesitaba un alimento: el amor. Cada mañana hice una lista mágica en la que puse 10 cosas que me gustaban de mi agradables y las para alimentar mi ser interior. En esta labor me ayudé mucho de personas cercanas
¿Cómo se traslada todo ese bagaje al tenis?
Más que trasladar, el ser humano no está separado del tenista. Cuando uno es bien tratado se siente bien, cuando uno es maltratado se siente mal. Yo intenté tratarme bien dentro y fuera de la pista y eso logró que en la pista estuviera mucho más tranquilo y en armonía. Cuando uno no está ofuscado, ve con más claridad las cosas. Nos olvidamos de que somos seres humanos y ahí entra el personaje.
El error te lleva al juicio, la critica y la ofuscación y eso te lleva más al error. Mis entrenadores decían que tenía un gran talento y que me fallaba la paciencia. Con la calma y la armonía empezó a salir aquello que estaba en mí. Cuanto más en armonía estaba, mi tenis más mejoró. Di un salto tenístico. Me ayudo a querer vivir con ilusión.
Cuando solo quieres ganar, ganar y ganar, tienes miedo a perder. Todo eso me hace rendir menos que mi potencial. Si salgo a la pista con respeto y cuidándome a mí, con armonía y al estar más tranquilo mi juego puedo desarrollarle en un porcentaje mucho mayor. No conozco ningún tenista que salga a la pista y que de manera automática y natural no quiera ganar el punto. Eso es algo innato en el jugador de tenis. La intención de ganar está siempre, pero si te centras en cuidarte, haces las cosas mejor y es más sencillo acercarte a ganar.
Ha trabajado con Novak Djokovic. ¿Cómo se puede aplicar esta filosofía de entender la vida tanto al tenis de élite como al tenis base?
El tenista top y el niño de base tienen la cosa en común: son seres humanos. Tanto con el número 1 del mundo como con el niño de 10 años, estás trabajando con el ser humano. Un grandísimo jugador antes que elite es ser humano y necesita alimentar ese ser humano y hacer las cosas con más armonía y lo mismo pasa con un niño de 12 años. ¿Cómo es posible que tratemos a los niños como profesionales? Es una locura. Tratar a unos y otros con el mismo camino. Hay que trabajar tácticamente e incorporar el trato de ser humano
¿Cómo funciona la academia Amor y Paz que tiene en Marbella?
Es una Escuela más que una academia. Trabajamos con ocho o 10 jugadores. En el Club de Tenis Internacional, con ese grupo y una escuela base. Estoy con Marco Djokovic. También trabajo a nivel emocional con tenistas y deportistas. Más que una escuela es una forma de vida. Todo niño que tiene el sueño de ser tenista es maravilloso. Hay que acompañarle en el camino tenístico, pero también en lo personal. Independientemente de cuando acabe su carreta tenística, que llegue o no llegue, luego queda mucha vida por delante. Esto le ayuda a su tenis y a su vida. El tenis es una herramienta para esa escuela de vida no priorizando el éxito externo con el éxito de crecer como ser humano.
Con la RFET está trabajando en el ‘Curso de las emociones en la competición y en la vida’. ¿En qué consiste?
Hace tres años, antes del curso, me pidieron dar unas charlas en los campeonatos de España. Llevamos ya tres años y está siendo maravilloso. Ha habido un cambio del primer año a este último muy importante: hemos pasado de siete a 150 personas. Cada vez más gente, esta tomando conciencia de esto. El año pasado se hizo un curso específico para los jugadores, los padres y los entrenadores. Es muy bonito porque los padres quieren tomar conciencia. En este curso vemos los tres puntos de vista: jugador, padres y entrenador. El entrenador también tiene que tomar conciencia del tema emocional. Es crecer juntos. El año pasado había adolescentes, pero también profesionales y ex profesionales, entrenadores de club y de ATP o WTA. Es preciosa la interactuación. El curso se puede hacer presencial u online. Es durante dos fines de semana y, luego durante 15 días nos reunimos todos los miércoles a las 20h en formato online. Al cabo de un año, todos nos conocemos más y entonces, si yo crezco, puedo aportar más. Es un curso muy completo que va desde el ámbito tenístico al ámbito personal. Fusiono ambos conceptos.
¿Qué le queda a Pepe Imaz por hacer?
Me queda todo lo que estoy recorriendo. No soy maestro de nada. Soy aprendiz, me queda seguir trabajando sobre el miedo, el ego, acercarme al ser humano. Me queda lo mismo que llevo aprendiendo desde hace 32 años. Sigo en el viaje. Lo que deseo es no despistarme creyendo que sé algo.
