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Novak Djokovic, Ángel y Demonio por David Castelló

Castelló hace un exhaustivo repaso de las luces y sombras del crack serbio

Ha finalizado una nueva temporada del ATP Tour, y Novak Djokovic ha sido el gran protagonista. Sus victorias en el Open de Australia, Roland Garros y el US Open le han llevado a alcanzar los 24 Grand Slams conquistados, lo cual ha superado los 22 de Rafa Nadal. Sus triunfos en los Masters 1000 de Cincinnati y Paris-Bercy se han sumado a sus 38 entorchados anteriores en esta categoría de eventos, por lo que se convierte en el primer tenista en alcanzar los 40 títulos.

Y como colofón a su colosal año, ha conquistado su séptima ATP Finals (récord también) y ha certificado su número 1 cerrando el año por octava vez en lo más alto (otro hito histórico). El pasado 20 de noviembre cumplió 400 semanas como rey del trono, dejando muy atrás las 310 de Roger Federer. Y aunque no pudo vencer en uno de sus grandes objetivos del año, la Copa Davis, sus notas del curso tenístico son de matrícula de honor.

No obstante, también ha sido una temporada en la que las polémicas han seguido acompañando al histrión serbio con rotura de infinidad de raquetas, declaraciones altisonantes, acusaciones de muchos de sus compañeros por fingir lesiones, etc. Y finalizando con una actuación esperpéntica en la fase final de la Copa Davis celebrada en la ciudad de Málaga, con enfrentamientos con la afición británica en su encuentro con Cameron Norrie, y especialmente su negativa a realizar un test antidoping antes de salir a pista.

En este sentido, fueron muy comentadas las contundentes palabras de Marc Madiot, director del Groupama-FDG: “Hay productos dopantes que sólo son detectables en un espacio de tiempo extremadamente limitado. Si no se realiza un control antes del inicio de la competición, el tiempo de la competición permite eliminar los restos del producto dopante. La detección es posible durante un tiempo limitado en relación con la ingesta y ese es el motivo. Por eso se introdujo que haya pruebas antes de que se realice la competición. Además es surrealista que se critique el que te avisen que te van a realizar esa prueba ya que debe ser una prueba sin previo aviso”.

24 Grand Slams + 40 ATP 1000 y 400 semanas de Top 1

Con esto no quiero decir que Djokovic se dope, pero sí que da pábulo a los que desconfían del serbio, que con 36 años de edad compite de enero a noviembre sin aparente esfuerzo con jóvenes veinteañeros.
En este artículo repasaré los grandes logros y las enormes gestas de Novak Djokovic en el mundo del tenis, unos números que adornan un palmarés único, y que hace que muchos le consideren el GOAT, acrónimo de Greatest Of All Times, “el más grande de todos los tiempos”. Pero también, con el fin de realizar un análisis objetivo del serbio, revisaré las polémicas, controversias y escándalos que han rodeado su carrera deportiva. Algo que ha llevado a otros muchos a afirmar que para ser el GOAT no
solamente hacen falta los títulos conquistados, sino también, y sobre todo, un comportamiento y actitud ejemplares tanto dentro como fuera de la pista.

El primer argumento que sitúa al tenista belgradense en lo más alto del Olimpo del tenis es su récord de títulos de Grand Slams, los llamados majors. Sus 24 entorchados son un hito en el tenis masculino, y salvo que Rafa Nadal, con 22 grandes, realice un 2024 espectacular, no parece que su marca pueda ser sobrepasada. Los 24 Grand Slams de Djokovic igualan los 24 de la australiana Margaret Court, pero quedan aún lejos de los 28 de Shingo Kunieda, tenista japonés en silla de ruedas. Los 24 “salmones” de Djokovic se reparten de la siguiente manera: 10 Open de Australia, 3 Roland Garros, 7 Wimbledon y 4 US Open.

Otro récord impresionante es el que se refiere a los Masters 1000, torneos premium de la ATP, y en los que atesora nada menos que 40 entorchados, auténtico recordman en los eventos de esta categoría. Además, ha conseguido ganarlos todos y al menos dos veces. Incluso, si gana Montecarlo en 2024, los habría ganado todos en tres ocasiones. Sin palabras. Sus 40 Masters 1000 son los siguientes: 5 Indian Wells, 6 Miami, 2 Montecarlo, 3 Madrid, 6 Roma, 4 Canadá, 3 Cincinnati, 4 Shanghái y 7 París- Bercy.

El serbio también encabeza el palmarés de las ATP Finals, o Masters como es más conocido el torneo. Siete títulos en el evento que reúne a los 8 mejores tenistas del año, y que le han hecho superar los 6 títulos de Roger Federer. También Djokovic es el monarca imperial en la cima del tenis, con 8 años terminando como número 1 del mundo, y con el récord de semanas en lo más alto del ranking, con más de 400. Impresionante.

Pero si grandiosas son sus victorias en las pistas de todo el mundo y en los grandes escenarios del tenis, también hay que mencionar sus polémicas, controversias y espectáculos esperpénticos, así como sus disparates y desatinos varios. Vamos a verlos a continuación.

Récord de rotura de raquetas

Otro de los récords de Djokovic, en este caso negativo, es el de la rotura de raquetas, algo constante en su trayectoria cuando no controla su frustración y rabia. Famosa es la anécdota de los Juegos Olímpicos de Londres, cuando tras perder con Juan Martín del Potro en el partido por la medalla de bronce, cortó con una sierra todos los mangos de sus raquetas. En otras Olimpiadas, las de Tokio, y también luchando por el bronce, en este caso con Pablo Carreño, Djokovic mostró una de sus peores jornadas de mal carácter, lanzando una raqueta que terminó en la grada y que, por fortuna, no impactó en nadie. No contento con eso, destrozó otra raqueta junto a uno de los postes de la red y lo que es peor, al lado los cinco anillos del símbolo olímpico, que representa la unión de los cinco continentes y el encuentro de los atletas de todo el mundo.

También los pelotazos forman parte del repertorio de malas artes del histrión de Belgrado. Muchas pelotas han terminado fuera de los estadios, pero más grave fue lo que ocurrió en el US Open de 2020 cuando volvió a toparse con Pablo Carreño, que por lo visto tiene la habilidad de sacarle de sus casillas y desquiciarle. En ese partido, Djokovic, fruto de su impotencia, propinó un pelotazo en la garganta a una juez de línea, por lo que la organización del torneo, reglamento en mano, descalificó a Djokovic del torneo de forma inmediata.

Otra de las malas artes del serbio es su versión escapista al más puro estilo de Harry Houdini, fingiendo lesiones para superar partidos que estaban muy cuesta arriba para él. Al menos eso dicen muchos de sus compañeros de profesión. Muchos hablan de que Djokovic se ha caracterizado por detener partidos debido a supuestas lesiones o problemas físicos, poco creíbles y de todo tipo (calambres, dolores de espalda, cuello, hombros, mareos e, incluso, incomodidad con las lentillas), que sus rivales han criticado duramente. “No me creo sus lesiones. Hablo en serio. Creo que finge que tiene esas lesiones” (Roger Federer); “Sufre hasta 16 lesiones en ciertos momentos del partido y aun así, sigue y los gana. Parece que tenga calambres, antrax o incluso la gripe aviar” (Andy Roddick); “Prefiero perder en la final y ser feliz, que ganar la final y volver a casa y ser un miserable” (Andy Murray);Cada vez que se le complica el partido pide asistencia, no sé si es algo crónico en el hombro o sólo mental. Pero no me ha descentrado, sabía que pasaría, pasó en el Abierto de Estados Unidos y aquí. Y que seguirá pasando” (Pablo Carreño). Estas y otras muchas frases parecen que demuestran el carácter volatinero y comediante de Djokovic.

Otra controversia muy grave fue la de su postura antivacunas. Aunque se ha demostrado que las vacunas contra el COVID-19 son seguras y efectivas, y han ayudado a salvar la vida a millones de personas, Djokovic se convirtió en bandera de los “terraplanistas” en vez de dar ejemplo a la humanidad. Todo ello lo llevó al extremo de organizar el Adria Tour en plena pandemia sin ningún tipo de medida de seguridad
(ni mascarillas, ni distancia social, ni nada de nada). Para quien no lo recuerde, el Adria Tour fue una serie de torneos de exhibición que se celebraron en Serbia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro, que culminó en una fiesta que tuvo como consecuencia un brote masivo de contagios. Patético.

Pero peor fue todavía lo que ocurrió en el Open de Australia de 2022, torneo que exigía la vacunación para poder entrar. Retenido por las autoridades, el ministro de Inmigración de Australia ordenó su deportación en una batalla legal que se trasladó a las calles. Todo ello completado con errores de documentación, un posible falso positivo y otras “charlotadas” que convirtieron aquella “aventura” en un espectáculo grotesco.

Y hablando de supercherías, habría que mencionar también su defensa de que el agua se puede purificar con el pensamiento, afirmando que las moléculas del agua reaccionan a nuestras emociones. Sin comentarios.

Por no hablar de sus visitas a la pirámide, en realidad una colina, del pueblo de Visoko, cerca de Sarajevo. Sus visitantes están convencidos de que su energía misteriosa les da fuerzas, que está construida por una civilización “tecnológicamente superior”, es decir, extraterrestre, y Djokovic la ve como un «paraíso terrenal». Da igual que los arqueólogos afirmen que para nada es una pirámide, que los «túneles energéticos» no son más que galerías de una antigua mina de oro de época romana, y que su promotor, Semir Osmanagic, es un auténtico charlatán. Incluso ha llegado a crear la Fundación de la Pirámide Bosnia del Sol. Casi nada. Aunque el tenista serbio explica que se siente «regenerado» en la “pirámide”, lo cierto es que los científicos internacionales han escrito a las autoridades bosnias para denunciar el «apoyo»
concedido a una «farsa cruel» que no tiene cabida en la ciencia auténtica. Los mismos científicos que niegan que sea una pirámide construida por extraterrestres y afirman que es simplemente una formación geológica natural.

Ultranacionalista serbio

Junto a estas extravagancias, hay que mencionar sus posiciones políticas ultranacionalistas serbias. Sin ir más lejos, Djokovic fue fotografiado durante unas vacaciones en Bosnia-Herzegovina junto a uno de los militares que participó en el genocidio de Srebrenica, uno de los episodios más dramáticos y sangrientos de la guerra de Bosnia en el que fueron asesinadas unas 8.000 personas de etnia bosnia musulmana. El militar en cuestión es Milan Jolovic, excomandante de la unidad paramilitar conocida como los Drina Wolves (Los Lobos de Drina). A Jolovic también se le conoce por el apodo de Leyenda, ya que fue uno de los hombres que salvó la vida del exgeneral serbio Ratko Mladic, quien fue condenado por genocidio y crímenes de guerra en 2017. Han pasado más de 25 años de la matanza de Srebrenica, y
Jolovic sigue negando que se produjera este genocidio.

Djokovic también fue fotografiado junto al líder serbobosnio Milorad Dodik, que pide la independencia de la República Srpska, territorio de mayoría de población serbia en suelo bosnio y que le otorgó un premio a Djokovic en 2020.

Uno de los más críticos con la figura de Novak Djokovic es el periodista bosnio Dragan Bursac, que en su columna en la web de Radio Sarajevo y en declaraciones recogidas por Al Jazeera escribió. «Djokovic podría haber sido el mejor de todos los tiempos, representar a todo el planeta y ayudar de mil millones de formas. Sin embargo comparte condecoración con los criminales de guerra Radovan Karadzic y Ratko
Mladic, canta en la boda de los Dodik y come con los militares que organizaron el genocidio. Podemos decir que el mejor tenista del mundo, fuera de las pistas de tenis, actúa como el ministro del Interior de Serbia».

También polémica fue la actuación de Djokovic cuando escribió «Kosovo es el corazón de Serbia” en una cámara de televisión tras ganar su primer partido de Roland Garros de este año. No era la primera vez que el jugador se pronunciaba sobre Kosovo. En enero de 2008, cuando logró su primer trofeo en el Open de Australia, declaró: «Kosovo es Serbia». Hay que recordar que Serbia, apoyado por sus aliados Rusia y China, nunca ha reconocido la independencia de Kosovo, proclamada en 2008 por su antigua provincia, produciéndose desde entonces tensiones que a menudo explotan entre Belgrado y Pristina. Aunque quedó en nada, el mensaje que estampó Djokovic en la cámara podría haber supuesto una violación de la carta de ética de Roland Garros, que prohíbe el posicionamiento político o religioso.

Pero este nacionalismo serbio no impide que Djokovic tenga su residencia fiscal en Mónaco. Y es que el principado monegasco es un auténtico paraíso fiscal, sin impuestos sobre la renta de las personas físicas, las plusvalías o las inversiones. Para Djokovic, número 1 en la lista de Forbes de los tenistas mejor pagados del mundo, con unos ingresos estimados de 38,4 millones de dólares en los últimos 12 meses, el ahorro es millonario. Los requisitos consisten en alquilar o comprar un apartamento, estrenar y financiar una cuenta bancaria con al menos 500.000 euros y suscribir un contrato de servicios públicos, como la electricidad.

Todas sus polémicas, unido a lo que muchos afirman como juego robotizado y frío, han hecho que Djokovic no sea uno de los jugadores favoritos de los fans. De hecho, nunca ha ganado el premio Favorito ATPTour.com Fans, el cual es votado por los aficionados. Sin duda, en ese sentido ha sido eclipsado totalmente por los carismáticos Rafa Nadal y Roger Federer, que añaden a su gran juego la elegancia, la educación, la caballerosidad y el saber estar, huyendo de todo tipo de controversias, discusiones, dislates y necedades.

Djokovic ha tratado de ganarse al público haciéndose el “graciosillo” con sus famosas imitaciones de otros tenistas, y es evidente que intenta buscar el cariño de los fans con otra serie de acciones. También hay que destacar, y es muy loable por su parte, el tratar de mejorar las condiciones económicas de sus compañeros de profesión. En este sentido, hay que mencionar que es el alma máter de la PTPA, la Professional Tennis Players Association, una organización formada por tenistas de los circuitos masculino y femenino. La PTPA tiene como uno de sus objetivos principales el aumentar los ingresos totales para democratizar el tenis, y que puedan vivir del tenis no solo los mejores sino aquellos que están lejos de los focos principales.

Para algunos, Djokovic será un ángel gracias a su excelso palmarés que le hacen habitar en el paraíso del tenis. Para otros, un demonio que ha traído al tenis malas artes y polémicas de todo tipo.

Pero para unos pocos, entre los que me encuentro, Novak Djokovic es ángel y demonio al mismo tiempo. En realidad, ángeles y demonios son arquetipos intercambiables, cuestión de polaridad. Quizás el ángel guardián que conquistó a su enemigo en la batalla fue percibido por su antagonista como un demonio destructor.

Tal vez, Novak Djokovic no sea ni ángel ni demonio, sino ambos. Y es que los seres humanos somos muchas veces una contradicción. O quizás, el tenista serbio no sea más que un ángel caído; un ángel que quiere subirse a un imperial corcel para cruza el puente del arco iris que le separa de las nubes. Tal vez, Djokovic solo sea ese ángel caído que tiene nostalgia. Nostalgia del Cielo.

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Un comentario

  1. Se puede coincidir o no con las «conclusiones», pero sin duda, es un gran artículo. Un artículo que revela un enorme y acertado trabajo documental, así como, una brillante capacidad interpretativa de los datos y los hechos consumados del protagonista.

    Mi más sincera Enhorabuena

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