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Los No tan Buenos, por Borja Leal (Urbantenis)

Dicen que el deporte saca lo mejor de nosotros mismos. Ya lo dijo en la antigüedad Juvenal en su célebre cita: “Mens sana in corpore sano”.
¿Pero esto realmente lo ponemos en práctica?

La actual situación de la pandemia está dejando un escenario muy desigual en todas sus estructuras. El deporte no se libra de esta criba, y el tenis, por ende, tampoco. Cada comunidad autónoma dicta unas medidas en las que, poniendo como chivo expiatorio el bien común, las soluciones pasan por coartar libertades. El ámbito del deporte no se escapa de esta situación, y de manera diferente según el lugar, se siente azotado y maltratado.

Ya son varios los amigos que han tenido que echar cerrojazo a su negocio, ya conocemos clubes y escuelas, que no han podido hacer frente a esta situación, y se han visto obligados a abandonar. Y hablo de abandonar, y soy injusto con ellos, la expresión adecuada sería “forzados a abandonar”.

Voy a poneros en situación. Desde donde yo escribo, tras un mes de parón en el que sólo entrenaban los jugadores federados que juegan alguna competición nacional o internacional, así como los deportistas de élite, ahora, ya pueden entrenar todos los jugadores en grupos
muy reducidos, pero sigue la restricción en la competición, sólo al alcance de los primeros.

Ante esto me surgen preguntas ¿Qué incompatibilidades tiene el deporte con la salud? ¿Unos sí y otros no? Tenemos muy claro y la experiencia nos avala de la seguridad que hay en el deporte frente a la COVID-19, y de los numerosos beneficios que nos aporta.

En contrapunto, hace unos días, nos encontramos con la magnífica y tan ansiada noticia, de que el deporte pasaba a ser una actividad esencial. Una noticia que deberíamos tomar con optimismo, y que no tiene otras miras que mejorar la situación de los deportistas y de los profesionales del deporte.

En este punto me gustaría pararme. ¿Qué entendemos por ser un deportista? Si nos remontamos a los orígenes, los hombres primitivos realizaban lo que ahora llamamos deporte en sus tareas diarias, como correr, nadar, etc… Hoy en día, muchas personas tienen acceso a estas actividades, que cómo hemos dicho al principio, nos ayudan a sentirnos mejor tanto a nivel físico como emocional.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando nos quitan la oportunidad de hacer deporte? Esto es lo que ocurre cada vez que se dictan unas restricciones, un maltrato a los deportistas y en consecuencia a los profesionales del deporte.

El mundo del tenis, que es el que nos compete, se ha visto azotado por todo esto desde el principio. A la hora de suavizar medidas, siempre se tiene en cuenta al deporte profesional, no a los profesionales del deporte. ¿Qué quiero decir con esto? Me pregunto porqué los que poseen unas habilidades son los primeros a los que se les da la oportunidad de volver a hacer deporte.

¿Qué pasa con los que no tienen esas habilidades? ¿Acaso ellos no son deportistas? O dicho de manera más sencilla, si yo juego peor al tenis que mi vecino, ¿no puedo ir a entrenar o competir cómo él lleva un tiempo haciendo?

Es evidente que el deporte y en nuestro caso el tenis, está fragmentado por una pirámide en la que arriba del todo están los buenos y abajo, a medida que la pirámide se va ensanchando, están los “no tan buenos”. No me gusta llamarles malos. La base de la pirámide es donde
mayor número de practicantes hay.

Voy a conectar esta idea con la universidad. Y cito la universidad, porque no es una enseñanza obligatoria, como el colegio. Es como el tenis para nosotros, lo elegimos. ¿Os imagináis que en la universidad ante una situación difícil, sólo dejaran ir a clase a los más inteligentes? ¿Os imagináis el revuelo que se formaría?

Vamos a trasladar esto al tenis durante esta maldita pandemia. Cuando se levantan restricciones, entrenan y compiten los buenos, mientras que los “no tan buenos” tienen que quedarse en sus casas.

Hablando con gente que sabe mucho de esto, siempre me encuentro con la misma reflexión, que yo mismo comparto: el tenis es competición, como la vida, que también es competición.

Una reflexión que siempre me gusta matizar: ¿Por qué quitar el placer del deporte por deporte, el de sentirse bien, el que está al alcance de todos, no sólo de los buenos, sino también de los “no tan buenos”?

Necesitamos una estructura más sólida desde la base del deporte. Estamos en un momento difícil, del que saldremos, y del que muchos nos iremos recuperando poco a poco; pero como todo son enseñanzas en la vida, vamos a tomar conciencia de esta situación, y vamos a intentar que los que nos mandan en el deporte, se hagan un poco más fuertes frente a los que toman decisiones.

La voz de los de abajo de la pirámide debería valer lo mismo que la voz de los de arriba. No nos carguemos la pirámide, ensanchemosla, hagámonos más fuertes y seremos más competentes.

Y esto no lo conseguiremos, si seguimos sin hacerles caso a los “no tan buenos”.

*Esto es meramente una reflexión. En ningún momento quiere adquirir ningún tinte político.

Borja Leal
URBANTENIS

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