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Laura Monterrubio: “Tengo puesto mi corazón en la Escuela de Tenis Ondarreta”

Monterrubio explica los secretos de la longevidad de una Escuela que lleva más de 40 años siendo referencia en Alcorcón y la Comunidad de Madrid

Laura Monterrubio es la cabeza visible de la Escuela de Tenis Ondarreta, entidad a la que lleva vinculada más de 40 años. Toda una vida al pie de pista en Alcorcón. Cuatro décadas que celebró el año pasado con amigos que ha ido sumando a lo largo de los años.

Inmersa en un nuevo verano en el que tiene en marcha varios cursos de tecnificación y cursillos intensivos de tenis. Una seña de identidad de la Escuela y que se prolongarán a lo largo del mes de julio antes del merecido descanso del mes de agosto.

Con Laura hablamos sobre el secreto de la longevidad de la Escuela de Tenis Ondarreta, un proyecto reconocido en la Comunidad de Madrid, donde se ha hecho un hueco por su buen hacer y su consistencia a lo largo de los años.

Esa longevidad y pervivencia en el tiempo se basa en varias claves. Estas son en palabras de la propia Laura.

Saber Hacer.

Conocer este deporte, conocer el Club, que llevo aquí desde los 4 años y estar abierta a cambios, a mejoras, a innovar, a ir variando cosas, ir metiendo actividades. Según el perfil que vamos teniendo años tras años, vamos haciendo ajustes en las programaciones que son el ‘Funny Days’ y el ‘Winner Kids’, que son torneos individuales muy participativos y colaborativos en los que premiamos que los jugadores jueguen y vayan mejorando. También tenemos un torneo que se llama ‘Me apunto’ que son tornos individuales que se juegan de viernes y domingos a través de una app que hemos creado y son partidos de 45 minutos con bola naranja y verde además de las competiciones federadas que tenemos.

No perder la ilusión.

Muchísima pasión y muchísima ilusión. Tengo mi corazón metido en la escuela. Una clave es siempre seguir creciendo.

Formación.

Aunque lleves 40 años siempre puedes aprender. Mucha formación. Y eso es muy importante para ofrecer lo mejor de ti cuando estás en pista con los alumnos.

Formación personal.

Hago formaciones con cada uno de mis entrenadores. Ellos se meten conmigo en pista. Les enseño cómo quiero que trabajen desde la base de que todos nuestros alumnos deben aprender y mejorar. Les explico ejercicios, lo que se trabaja trimestralmente con cada alumno. Lo hacemos desde hace muchos años. Todos trabajamos a una, desde la directora al entrenador que acaba de incorporarse. Todos vamos en la misma línea. Es el ‘Método Monterrubio’

Equipo.

Hemos cambiado el equipo a lo largo de 40 años pero todos los que han estado con nosotros han estado muchos años y eso es una de nuestras señas de identidad y algo que me llena de orgullo.

Familia Ondarreta.

Somos una gran familia, desde el equipo de trabajo a los alumnos que vienen a la Escuela. Me enorgullece decir que tenemos alumnos que llevan con  nosotros muchos años. Hay algunos que por la propia dinámica de la vida tienen que cortar y varios años después, vuelven otra vez aquí. Eso para nosotros es oro.

Alumnos.

Me enseñan continuamente. Me devuelven con creces la ilusión que ponemos en ellos. Ese abrazo que te dan por la calle cuando te ven, que te vean como persona además de entrenadora, vale muchísimo. Al final nosotros, enseñamos valores del deporte y formamos personas. Somos un club exigente pero queremos educar personas.

Trato Personalizado.

Siempre damos un trato personalizado. Si un alumno viene con una técnica determinada, yo le voy a mejorar esa técnica. No hago que todos mis jugadores jueguen igual. Para mi eso, es esencial.

Resilencia.

Hemos pasado una guerra, una Pandemia, una crisis…hemos pasado por muchísimos momentos y de grandes cambios y al final hemos conseguido siempre tirar para adelante con mucho esfuerzo.

Club Comunidad.

Nosotros ya somos comunidad por el trato personalizado que damos a todos los alumnos. Aún les fidelizamos más con el tipo de actividades que hacemos cada dos meses. Estamos en continuo contacto con las familias, para que sepan como van sus hijos. Incluso damos notas.

Adaptación.

Cambio de chip continuo. No es lo mismo trabajar con un niño pequeño que con personas mayores. Exige siempre un proceso de adaptación constante que es muy positivo.

Laura habla con pausa, con ilusión, con el saber hacer que dan tantos años compartiendo experiencias y conocimientos. Su futuro está ligado a la Escuela, “mi segunda casa”. “No me veo jubilada”, palabra de entrenadora. Método Monterrubio en estado puro

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