GeneralOpinión

La opinión de Israel G. Montejo: «Salvemos la tierra»

Rafa Nadal defendía hace unas fechas la necesidad de defender los torneos que se disputan sobre tierra batida. No es una queja baladí. El que ha sido, posiblemente, mejor jugador de todos los tiempos sobre arcilla tiene razón en alertar de una dinámica que avanza en la dirección de convertir el ATP World Tour pero, sobre todo, el Circuito WTA en un páramo con la pista rápida como única protagonista. Con el inicio de la conocida como ‘Gira Dorada’ en Sudamérica, la tierra batida ha vuelto a primer plano de la actualidad y por eso se hace necesaria una reflexión sobre el futuro de los torneos sobre arcilla. Cuando ves que eventos históricos como Acapulco entierran la arcilla para apostar por la superficie ‘hard’, las alarmas se encienden. 

Hoy por hoy, los torneos en tierra batida están en franca regresión. Si hablamos del circuito profesional femenino, el panorama es completamente desolador. Según datos que aportó Xavier Budó, entrenador de Carla Suárez, durante las Jornadas de Especialización del Tenis celebradas en Cuenca, los torneos en tierra batida suponen ahora mismo un 15% del global del circuito WTA por un 71% en pista rápida. Peor, eso sí, lo tiene la hierba: sólo el 10% de los torneos femeninos se disputan sobre esa superficie. En el caso del ATP World Tour, la arcilla goza de algo más de salud: el 35% de los torneos se juegan sobre esta superficie por el 11,6% en hierba ( y eso a pesar de los esfuerzos que está haciendo Kermode por potenciar una superficie que le es muy familiar). La pista dura supone un 54%. La tendencia, por tanto, es clara. El mundo del tenis profesional camina en una dirección muy concreta desde hace tiempo. La apuesta por la superficie dura marca una clara tendencia que además se traslada a la forma de jugar de los tenistas. Que el circuito derive hacia el mundo ‘hard’ modifica también los hábitos del juego y cincela un nuevo tipo de tenistas.

El futuro por tanto, camina en una dirección muy definida que poco o nada tiene que ver con lo que hemos conocido hasta ahora. La tierra, la arcilla, la tierra batida ha formado parte de la idiosincracia de este deporte desde el comienzo de los tiempos pero esa filosofía que lleva pareja esta superficie se está empezando a perder. En la WTA, el peligro de extinción es evidente. En la ATP hay algo más de margen. El peso de torneos como Roland Garros, Montecarlo o Roma sigue siendo inmenso pero la amenaza está ahí. A la ATP y la WTA les gusta mucho expandirse en Asia y en Asia se juega sobre pista dura. Es un problema que obliga a tomar soluciones. Por eso, las palabras de Nadal defendiendo la tierra son oportunas. No podemos descuidarnos. Hay que defender la tierra.

¿Quieres recibir más noticias como esta?Apúntate a nuestra newsletter y recibe todos los viernes un resumen de las noticias de la semana

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Suscríbete a nuestra Newsletter semanal

Recibirás todos los viernes un resumen de las noticias de la semana.