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La aventura de organizar un torneo Future

Últimamente estoy teniendo un buen número de conversaciones que tienen en común que la mayoría de ellas giran en torno a los torneos Futures, esa categoría que forma parte de la base del tenis profesional y que vive momentos de zozobra por culpa de la crisis económica y la falta de recursos, algo que, por otro lado, sucede en otros muchos aspectos de nuestro día a día. En todo caso, los Futures están contra las cuerdas porque, aunque modesta, estamos hablando de una categoría profesional y para que una actividad, sea esta cual sea, pueda ser catalogada de ‘profesional’ hace falta que mueva dinero. Y en los Futures, por desgracia, no se mueve ni el viento.

Sobre este tema he hablado en las últimas semanas con organizadores de torneos, directores, colaboradores, entrenadores, jugadores e incluso RFET. En todas las charlas, el denominador común es la de avanzar juntos pero el problema de la falta de apoyos económicos ahoga las buenas intenciones. Los Futures son torneos privados y como cualquier iniciativa privada necesita una financiación y ese sostén económico es el que hoy en día o ha desparecido o se ha reducido de forma considerable.

El problema no es el número de Futures o ITF Women que se juegan en España. Nuestro país es uno de los que tienen el calendario más completo de torneos a nivel mundial, sino en la dotación económica, lo que afecta a los jugadores y en el reducido presupuesto total, que reduce las posibilidades del torneo a una mera lucha por la supervivencia.

Decía mi abuelo que en época de carestia, ‘pájaro que vuela, a la cazuela’ y en eso están los que se dedican a la aventura de organizar un Future. La falta de recursos agudiza el ingenio y eso está provocando que los organizadores de este tipo de torneo estén apostando por un modelo de gestión diferente, casi artesanal, como sucede en Bakio o explorando vías como la de Pozoblanco, donde el tenis se mezcla con el ‘show’ con actuaciones musicales de grupos locales y actos lúdicos que convierten el torneo en un acto social. A

A la espera de que llegue el dinero vía recuperación económica que active la capacidad de las pequeñas y medianas empresas de invertir en el tenis modesto, no queda otro camino que lanzarse al agua, algo que ya están haciendo la mayoría de los organizadores de Futures. Saben que su objetivo ya no es ganar dinero, sino empatar. No perder y a partir de ahí, mantener viva la llama del deporte al que aman. Por eso, organizar un Future hoy por hoy es una aventura. Y de las grandes. 

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