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Israel G. Montejo: «¿Por qué es necesario un Plan Estratégico en el tenis español?»

El pasado fin de semana se celebró en el Club Nazaret, en Jerez, la asamblea general de la Real Federación Española de Tenis (RFET) , un evento que, en esta ocasión, era absolutamente crucial. En primer lugar, para el presidente Escañuela, que sometía a votación su gestión del último año y que sacó adelante con 121 votos a favor y tan sólo 8 en contra. Cuando la mayoría es tan cualificada, es difícil argumentar que todos están equivocados menos tú. La oposición debería tomar buena nota.

En segundo lugar, y mucho más importante si cabe, se aprobó, en esta ocasión por unanimidad, el Plan Estratégico que Mikel Aguirre y José Antonio Pereiro, presidentes de las federaciones navarra y gallega, han diseñado por encargo de la junta directiva federativa y que debe ser la hoja de ruta que garantice el futuro del tenis español a medio y largo plazo. Un proyecto de máxima importancia y que, tras el aval de la asamblea al completo, tiene todas las garantías para comenzar a implementarse de la mejor manera posible.

El Plan Estratégico, en mi opinión, nace bien. En su fase inicial ha recogido la opinión del tenis al completo. La RFET ha preguntado por los intereses, cuitas, problemas a resolver, fortalezas y debilidades de nuestro modelo de tenis a clubes, academias, profesionales, aficionados…todo el que ha querido dar su opinión lo ha podido hacer a través de los canales habilitados para ello por la RFET. También se ha contado en su diseño inicial con la opinión de Carlos Moya y Conchita Martínez, los dos capitanes de los equipos de Copa Davis y Copa Federación. Opiniones plus, podríamos decir. Todo eso, dibuja un mapa inicial de participación que legitima el inicio del camino.

En la filosofía del Plan Estratégico está la necesidad de ‘reinventar’ el modelo actual de entender la gestión desde un ente federativo como es la RFET, que está sufriendo el acoso de los recortes del Consejo Superior de Deportes, empeñado en meter la tijera en el deporte con el objetivo de cuadrar cuentas. Ese ‘recorte masivo’ obliga a ‘inventar’ con cabeza. El Plan Estratégico intenta poner nombre y apellidos de forma ordenada, coherente y ambiciosa esa idea.

El horizonte final no es otro que garantizar el futuro por dos vías: incrementar la base del tenis, incorporando más aficionados, licencias federativas y ensanchando los límites de esa fuerza humana absolutamente imprescindible al mismo tiempo que se definen los mecanismos necesarios para hacer más atractivo aún si cabe que en la actualidad el ‘producto tenis’. El tenis necesita de los sponsors y los patrocinadores necesitan del tenis pero es necesario redefinir las reglas del juego, haciéndolas más atractivas e interesantes. Los nuevos tiempos y las nuevas formas de ‘vender’, marcan el camino en este aspecto. Lo antiguo ya no vale.

El proyecto esbozado por Aguirre y Pereiro no se queda en esos dos enunciados, los más importantes sin duda sino que pretende dar la vuelta como si de un calcetín se tratará al funcionamiento federativo en prácticamente todas sus áreas. Una ‘revolución tranquila’ lo han definido. Lo cierto es que, como todo camino que se acaba de iniciar, algunas ronchas se levantarán eso es seguro pero comparto la filosofía de un Plan que no tiene otro objetivo que garantizar la viabilidad del tenis español a través de la exploración de nuevas fórmulas. El trayecto es largo pero pienso que merece la pena intentarlo.

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