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Íñigo Cervantes: «Quiero mantenerme arriba en los dobles y poder decidir cuándo dejarlo»

El veterano tenista vasco analiza su carrera y su decisión, hace dos años, de dedicarse a ser doblista para continuar su trayectoria deportiva

Íñigo Cervantes (Hondarribia, Guipuzkoa, 1989) es una figura veterana e incombustible del tenis español. Cumplirá 36 años este próximo noviembre. Pero está muy lejos de pensar en la retirada. El tenista vasco empezó a ganar en 2008. Y tiene 24 títulos de dobles y 12 individuales. El último éxito, este 2025 en Tenerife. Incombustible.

El tenista vasco atiende a Industria del Tenis para valorar una carrera que es extraordinaria. Una carrera que se sigue escribiendo, en la actualidad en una modalidad de dobles que, pese a estar siempre por detrás de la individual, España es una potencia indiscutible. Picando piedra y trabajando día a día, en el único camino posible para dedicarse al tenis profesional al máximo nivel.

“En las próximas semanas y meses, todo lo que sea ganar partidos significa sumar. Trataré de clasificarme para los Grand Slams, pero el primer objetivo es intentar meterme en el 80º o 90º (está cerrando el top100). Creo que tengo nivel para estar más arriba pero, sobre todo, quiero tener la continuidad necesaria, que el cuerpo acompañe y los resultados llegarán”, explica Íñigo en una de las mesas del Club de Campo Villa de Madrid.

En septiembre de 2023, Íñigo jugó su último partido individual de un cuadro final. Fue en el Challenger de Sevilla. Y el último triunfo individual en cuadro final fue en agosto de 2022 en un ITF en Santander. Es decir, es un tenista enfocado 100% en la modalidad de dobles. En Industria del tenis cuenta las razones y sus motivaciones para seguir jugando.

«Solo llevo dos años dedicándome a los dobles. Uno tiene que estar tranquilo consigo mismo cuando hace bien las cosas, cuando estás entrenando bien. Eres un profesional, la temporada de tenis es muy larga y siempre hay idas y venidas. Momentos que vas a jugar mejor o peor. Pero creo que lo importante es estar cada semana al 100% y, en algún momento, las cosas van a salir bien. Estoy cerquita de mi primer objetivo, que es estar entre los 100 mejores y, después, tener una pareja fija. En los dobles tienes que estar entre los 50 o 60 mejores para vivir de esto, creo que lo puedo hacer, pero tengo quiero ir paso a paso».

Alberto Simón / Open Comunidad de Madrid

¿Por qué solo juega los cuadros de dobles?: “Es complicado. Sinceramente, todavía tengo el gusanillo del individual porque, por desgracia, acabé aceptando hace un año y medio o dos que el cuerpo ya no me aguantaba para individual, por diferentes sesiones y operaciones que he tenido durante mi carrera. Pero el tenis me encanta y no estoy cansado de viajar. Desde 2018 intenté tres o cuatro veces volver a jugar individual. Son procesos de muchos meses intentando trabajar en la sombra, en la oscuridad, hay muchas horas de trabajo, pero ves que el cuerpo no acompaña. Hoy todo es mucho más agresivo, la gente está mucho mejor preparada físicamente. Con mi historial de lesiones, tuve que aceptar que el cuerpo no me da para jugar al nivel individual que quiero. He estado 56º individual. No me marcaba volver al top100, pero sí de decidir yo cuando quería dejar el tenis. Tengo ganas de seguir y en mi entorno me decían que porqué no me daba la oportunidad en los dobles. Juego bien, me gusta, es mucho menos exigente y puedo tener varios años por delante. Lo pensé fríamente y en 2023 decidí jugar los dobles. Luego, además, piensa la cantera de dobles que tenemos en España: campeones de Grand Slam, Maestros y números uno. Somos una envidia«.

El tenis español es una potencia mundial. Lo ha sido, lo es y lo seguirá siendo. Forma parte intrínseca de nuestra naturaleza deportiva. La modalidad de dobles siempre está un paso por detrás de la individual. En atención, en medios, en difusión y en premios. Pero, como país, somos una potencia envidiada doblando. Marc López, Feliciano López, David Marrero, Fernando Verdasco, Virginia Ruano o Marcel Granollers, por citar algunos nombres. Incluso Rafael Nadal, campeón olímpico en la modalidad en 2016 (con Marc López). Este mismo 2025, Granollers ha ganado el Masters 1000 de Madrid y Roland-Garros. Así que, dedicarte a los dobles en España es algo muy natural, por mucho que sea una modalidad con menos visibilidad que la individual.

Cuando decides dedicarte a la especialidad de dobles, ayuda el saber que España es un país con mucha tradición: «Incluso piensas que sería más fácil encontrar un compañero. Influye que hayan salido muy buenos doblistas. Conozco doblistas que también dejaron en su momento la carrera individual y han tenido muchos éxitos en dobles. Ves gente que ha tenido mejor carrera individual que yo y ahora son muy buenos doblistas. Marc López, Marcel Granollers, Feliciano López…».

Íñigo, como todo tenista, comienza jugando individuales. En su caso, durante dos décadas. Y en 20 años se generan muchos momentos que marcan una carrera.

«Son muchos y con etapas diferentes. Desde que decido irme de Hondarribia (Guipúzcoa) a Barcelona con 14 años para intentar dedicarme y ser profesional. Te vienen el primer Futures (en 2008 en Canarias) donde rompes la barrera del primer título profesional. Después un Challenger (Rusia, 2009). Después jugar tu primer Grand Slam (en previa, USOpen 2009 y en cuadro final, Wimbledon 2012). Tu primera victoria en un ATP (en 2010 en Nueva Zelanda) o tu primera victoria en un Grand Slam (en cinco sets en Wimbledon 2012)».

Alberto Simón / Open Comunidad de Madrid

«Es difícil quedarse con un momento, afortunadamente son muchos. Me quedo con que no me puedo echar nada en cara porque siempre he dado lo máximo. También tras romper la barrera del top100. Pensaba que mi cuerpo me aguantaría varios años más y mantener ese nivel que tenía. De no ser así, no hubiese estado número 56«.

Es entonces, en 2015, cuando las lesiones de duración hacen su aparición: «A partir de ese momento me vienen varias lesiones muy largas, con 26 años, en plena madurez y luego nunca volví a sentirme al 100%. Tengo esa espinita clavada que el parón llegase en ese momento. Pero, en mi carrera individual, es difícil quedarse con un momento porque son muchos. Estoy orgulloso porque no estoy cansado, desde un punto de vista mental de viajar y todo lo que supone el tenis. Mantengo la ilusión. Y, por supuesto, si consigo mi objetivo de mantenerme arriba en los dobles y vivir de ello, podré tomar la decisión de cuándo dejarlo«.

Para un tenista veterano, que se las sabe de todos los colores y conoce el tenis al dedillo, una de las grandes preguntas es si son peores los parones por problemas físicos o por salud mental. Una dicotomía que hace 20 años no era relevante o no se hablaba de ello.

«Ambas son muy duras pero depende de cómo le afecten a cada uno. La cabeza, en el deporte y en la vida, cuando uno tiene problemas en el ámbito que sea, te puede afectar en todo. Cuando hablas de un deporte profesional y la cabeza no está bien, es imposible sentirse bien en pista. Cuando te lesionas hay dos opciones. Salir reforzado o hundirte. Al ser un deporte individual, el 99% de tenistas salen reforzados. Pasas momentos duros porque ves que pierdes posiciones, juegas y no te salen las cosas, pero, a base de insistir, recuperas tu nivel y vuelves hasta más fuerte. En mi caso, llegó un punto en que no pude volver a jugar una temporada entera jamás y no tuve continuidad. Una lesión te acaba reforzando a menos que ya tengas una edad o sean ya muchas las lesiones y llega un momento en que decides dejarlo».

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