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Emilio Sánchez Vicario: «Necesitamos a la gran fuerza del tenis español de los últimos años, que son los clubes y sus entrenadores. Son la gente que más admiro»

Sánchez Vicario repasa los 25 años de la Academia que fundó junto a Sergio Casal

La Academia Emilio Sánchez Vicario celebra este año su 25 aniversario. Una fecha redonda que sirve como punto de partida para una conversación sobre la forma de entender el tenis que tiene una de las leyendas del deporte español: Emilio Sánchez Vicario, al que siempre es conveniente escuchar con atención.

Los titulares de Emilio Sánchez Vicario

  • El punto diferenciador nuestro ha sido la parte educativa para que los jugadores desarrollasen su carácter y formación y compaginar estudios y carrera deportiva
  • La RFET ha hecho un trabajo increíble en ese sentido con la cantidad de torneos que ha desarrollado
  • Pato Alvarez consiguió que nosotros fuésemos tenistas 360 en todo el sentido de la palabra
  • Sergio (Casal) y yo cuando jugábamos y estábamos con el Pato Alvarez, conseguimos desarrollar nuestro juego no solo para ganar sino también para ser lo más  completos posibles: físico, táctica, mental…
  • Los extranjeros no quieren jugar contra los españoles porque saben que tienen siempre que devolver una bola más
  • La Pirámide para mi es clave porque tenemos que dar la opción a la gente de poder hacer las cosas y poder competir
  • Necesitamos ir abajo, entrenadores jóvenes que quieran estar en el Circuito, que quieran desarrollarse.
  • El Legado de la Academia es haber dado la oportunidad a la gente para que a través del tenis puedan hacer lo que les guste y marquen la diferencia

¿Cómo surgió la idea de crear la Academia Sánchez-Casal?

Por mi propia experiencia como tenista, de la transición de la mayor parte de jugadores que eran mejores que yo. Muchos dejaron los estudios porque pensaban que iban a ser profesionales. En mi familia, mi padre había estudiado con beca de ingeniero, muy humilde. No quería que dejásemos los estudios. Era muy sacrificado: los estudios, las competiciones, los desplazamientos. Vi las facilidades que había en EEUU con las academias, los sitios de entrenamiento, las universidades para compaginar estudios con tenis. Viajando, empecé a estudiar este sistema

¿Cómo fueron los primeros años?

Fueron muy duros. Tenía seis ex Copas Davis trabajando. No teníamos experiencia. Me acuerdo de que cobraba a los alumnos 100.000 pesetas de aquella época por entrenar y todavía estábamos consiguiendo la acreditación del Colegio. Fue un momento muy complicado porque perdimos un montón de dinero.

Me fui a EEUU a estudiar otras academias y me di cuenta de que lo que hacíamos a nivel de tenis era mucho mejor. Multiplicamos el precio. Y multiplicamos los alumnos. Estaba casi en la ruina.

Empezó a venir gente y además de pagar las facturas, llegaron jugadores muy buenos. Desarrollamos más de 20 Top 100 en esos diez primeros años de Academia. Fue cuando nos salió la oportunidad de posicionarnos en EEUU.  Nos dieron la certificación de mejor academia del Mundo, teniendo muchos menos recursos. Fuimos elegidos mediante una votación online

¿Fuisteis pioneros en un modelo de Academia basado en el tenis y los estudios internacionales?

La gran diferencia nuestra siempre fue la parte educativa. En España siempre ha habido academias que han funcionado bien a nivel de tenis, con trabajo duro, el clima …pero la parte diferenciadora nuestra ha sido la parte educativa para que los jugadores desarrollasen su carácter y formación y compaginar estudios y carrera deportiva. Nuestra misión siempre fue desde el principio dar oportunidades con el tenis y la educación. Nuestro colegio es top entre los centros internacionales en Barcelona. El colegio siempre ha sido lo que nos ha dado la diferenciación más importante además del entreno con profesionales de primer nivel. El colegio nos ha dado la calidad y la diferenciación con respecto a todos. Hemos mandado gente a universidades como Harvard o Columbia. Todo se estudia en inglés, con profesores nativos. Les hacemos todo el proceso para irse, les ayudamos en la colocación en las universidades. Nuestros jugadores van con la base del tenis pero también de tener un background educativo muy importante.

¿Cuál ha sido el modelo de enseñanza de tenis por el que habéis apostado como seña de identidad?

Sergio (Casal) y yo cuando jugábamos y estábamos con el Pato Alvarez, conseguimos desarrollar nuestro juego no solo para ganar sino también para ser lo más  completos posibles: físico, táctica, mental…

Nuestra idea ha sido siempre llegar a conseguir la mejor versión posible con las mejores herramientas posibles. Nosotros lo conseguimos con el trabajo de Pato Álvarez, con una serie de cubos, con el movimiento con los pasos que dabas para conseguir los tiros que querías conseguir. Ensañamos a muchos alumnos, pero también a muchos profesores. En el Circuito tenemos ahora mismo seis u ocho coaches de máximo nivel que fueron alumnos y luego profesores y que ahora tienen sus propios proyectos.  

Esa es una parte también importante nuestra. Nuestro sistema lo hemos ampliado y ahora abarcamos diferentes patrones de juego, tipologías…Ha habido una unificación de criterios en España a través de esta manera de entrenar en el que el jugador español se diferencia por la movilidad. La mayor parte de entrenadores han desarrollado estos sistemas para trabajar con sus jugadores. Muchos coaches pasaron el estudio por Pato Alvarez

¿Qué ha significado Pato Alvarez para el tenis español?

Consiguió que nosotros fuésemos tenistas en la palabra 360, de vivir para el tenis y mejorar lo máximo posible con el tenis como prioridad uno. Gente muy top en el mundo venía a aprender y gente muy joven se dedique al tenis y no solo jugar sino de vivir para el tenis. El jugador español se caracteriza por ser más aguerrido, más luchador. Los extranjeros no quieren jugar contra los españoles porque saben que tienen siempre que devolver una bola más. Dejó un poso muy importante, fue muy pionero. Él había cogido muchas cosas de checos, australianos, americanos y elaboro un estilo propio para adaptarlo a su visión del tenis, con un modelo de mucha movilidad.

¿Cuál de los jugadores que han pasado por la Academia te ha impactado más?

Los resultados mandan. Los jugadores mejores que hemos tenido son los que han estado en el top. Un jugador que me dejó helado en un primer momento fue Murray, pero cuando jugué con él, me di cuenta de que tenía el don del contrataque. No me impresionó verlo, pero me impresionó jugar contra él. Era muy tímido, miraba al suelo pero cuando hablaba con él, tenía una gran confianza

Dimitrov, desde el minuto uno, era una fotocopia de Roger Federer. Al principio, era brutal aunque luego ha ido ajustando.

Sveltana Kutnetsova, que estuvo con nosotros desde los 14 y fue muy leal a la Academia. Me impactó el ruido que hacía la bola cuando le pegaba, era una bomba.

Una cosa importante es cómo consigues hacer grupos para viajes. En las estructuras, siempre es bueno juntar a la gente joven con los que ya tienen experiencia. La dinámica de los espejos es super importante. España es como la Florida de Europa por el tiempo, la gente que hay aquí. Al final, eso sube el nivel.

Siempre dais máxima importancia a la competición. ¿Cómo maridáis esa realidad con el trabajo de club?

Nosotros somos club también. Tenemos la escuela de niños pequeños, con más de cien alumnos. La única forma que tienen de jugar es competir. Cuanto antes se metan en la competición, antes les llega la pasión. Para nosotros, algo que ayuda mucho son los Equipos, que les ayudan a estar en grupo. Conforme cuanto vas avanzando, cuantas más cosas hagas, mejor. Hay que ir escalando la pirámide. Cuanta más competición hacíamos, era mejor. Desde los últimos cinco años, desde que aparecieron las academias como la de Rafa o Mouratoglou hay más competitividad, por lo que tenemos que movernos, mostrarnos más, que la gente vea nuestro sitio…Los torneos son una forma de promoción para nosotros. Es algo que nos cuesta mucho dinero y hacemos un gran esfuerzo. Hacemos unos 30 torneos al año en Barcelona y en Naples, lo mismo. Es una actividad constante.

¿Qué opinión tienes de la Pirámide del Tenis Español?

Esta famosa Pirámide, para mi es clave porque tenemos que dar la opción a la gente de poder hacer las cosas y poder competir. Muchos de los clubs que antes hacían competición, ahora hacen menos y eso hace que cueste más tener más gente compitiendo. Necesitamos a la gran fuerza del tenis español de los últimos años, que son los clubes y sus entrenadores. Son la gente que más admiro. El gran éxito del tenis español son los entrenadores de los clubes que han tenido la mentalidad de dar el extra para desarrollar a los jugadores. Necesitamos ir abajo, entrenadores jóvenes que quieran estar en el Circuito, que quieran desarrollarse. Creo que eso es clave.

Al coach español bueno, el jugador español no tiene capacidad económica para pagarlo. La RFET ha hecho un trabajo increíble en ese sentido con la cantidad de torneos que ha desarrollado. Hay que buscar una fórmula para que ese trabajador que se mata, que viaja 50 semanas, se le pueda compensar como han hecho en Italia o Alemania.

¿Cómo afrontasteis la internacionalización de vuestro proyecto?

El sueño fue llevar el sistema español a todos los lados. Principalmente, hacer una academia con toda la estructura de colegio era complicado. El proyecto de Asia, era dentro de un centro nacional de entrenamiento y todo se complicó allí con el COVID y no se pudo continuar. En EEUU estamos desde hace doce años. En estos momentos, hemos hecho un acuerdo en Dubai para trabajar en llevar el tenis allí. Ahora tenemos cinco entrenadores desplazados haciendo el programa.

Sergio Casal se jubiló hace unos años. ¿Cómo ha cambiado el proyecto sin una pata tan importante como era Sergio?

Sergio tomó la decisión de estar más tranquilo. Cambiar ha cambiado la Academia porque todas las personas importantes que se van y que son un pilar, dejan un hueco. Han dejado su granito de arena, su legado y somos quienes somos gracias a esos pilares. Siempre estaré muy agradecido a Sergio.

¿Cuál es el legado que deja la Academia tras estos primeros 25 años de trayectoria?

El legado lo deberíais analizar vosotros. Yo siempre me acuerdo de lo que piensan los jugadores cuando les preguntan qué les ha quedado y lo que les ha quedado es la forma de hacer, la forma de ser tenista, que el tenis sea un vehículo para volverse mejores personas. Darle la oportunidad a la gente para que a través del tenis puedan hacer lo que les guste y marquen la diferencia. Las amistades que cogen en la Academia, son para toda la vida. Es una experiencia de vida en un momento clave de su desarrollo en la pubertad que crea unos vínculos muy potentes que quedan para siempre.

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