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El lenguaje del tenis y sus variables por Martín Rocca

Hay algunos conceptos que barajamos a diario en nuestro deporte y dependiendo del tono en que los mencionemos, podemos hacer que su significado varíe notablemente.

Dos de ellos están íntimamente ligados al tenis base y son: Juego y Diversión.

Por juego (actividad de entretenimiento en la que se trabajan habilidades y destrezas) entendemos a algo que cotidianamente enseñamos, al fin y al cabo, el tenis lo es.  Si salgo con mis hijos a pegarle a una pelota en una plaza, yo puedo decir que estuve jugando a fútbol con ellos, aunque no hubiera equipos, árbitros ni un campo propiamente dicho. Si voy a un frontón o simplemente intercambio golpes con mis hijos en la misma plaza, yo puedo decir que estuve jugando a tenis. Otra vez, sin rivales, sin reglas, ni árbitros ni red.  Pero este concepto lo llevamos mal, puesto que si no hay red, parece que no podemos ni jugarlo ni enseñarlo.

Por otra parte, el concepto de juego se lo confunde con competiciones dentro de la clase que aportan entretenimiento, ayudan a lidiar con grupos masivos, pero muchas veces carecen de un sentido educativo y solo sirven para llenar el tiempo y tener a todos los jugadores aparentemente ocupados. 

Creo que deberíamos entender mejor el sentido del juego para enseñar el deporte desde el punto de vista de la libertad de movimientos, dejar espacio a la creatividad (que en los niños abunda) e introducirlos en el tenis de manera progresiva.

Con respecto a la diversión, se la confunde muchas veces de dos maneras: O se hacen clases divertidas donde prima más el interés por de esparcimiento que por lo educativo (mi frase de cabecera es que en tenis base estamos para enseñar, no para entretener), los niños hacen muchas actividades similares a las que juegan en el patio del colegio, pero luego eso no se traslada consecuentemente al tenis y por consiguiente no hay un proceso de enseñanza establecido. Es decir, lo pasan muy bien, pero aprenden poco.

Pero la otra interpretación es que si haces una clase divertida (no importa cuántos fundamentos técnicos pongas en manos de tus jugadores),  muchos señalarán esa clase como poco seria. Si trabajas con globos, si pones énfasis en la motricidad y no en la técnica, si pones música en las sesiones, hasta llegarás a escuchar la frase: Sí, pero cuando van a jugar tenis?

El balance perfecto sería hacer una clase en la que el componente ¨juego divertido¨ ayude a formar buenos jugadores en un ámbito alegre y los niños se sientan atrapados por el amor al deporte.

En fin,  no es malo replantearse a veces nuestras rutinas y cómo las hacemos o decimos. En mi caso, la autocrítica me ha llevado a cambiar constantemente, incorporar nuevas metodologías, revisar procesos y objetivos. 

Tenemos mucho por aprender y eso es fascinante.

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