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El caso de Sara Sorribes: 5 Claves para cuidar la salud mental por Vicente Cuairán

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En abril de 2025, Sara Sorribes, una de las tenistas más queridas del circuito, anunció un parón indefinido en su carrera para cuidar su salud mental.

En su comunicado, confesó que la “Sara alegre y feliz” que se veía desde fuera no reflejaba su realidad interior. Había perdido la ilusión por entrenar, mejorar o competir; los momentos de sufrimiento habían superado a los de tranquilidad

Su decisión —valiente y profundamente humana— generó una ola de apoyo dentro y fuera del tenis.
Reconocer un límite, pedir ayuda y detenerse en un entorno donde siempre se espera “más” no es rendirse: es un acto de madurez y autoconocimiento

Meses después, su regreso a las pistas con una nueva mirada, centrada en el placer de jugar y no solo en el rendimiento, demostró que parar también puede ser avanzar.
El caso de Sorribes nos recuerda que la salud mental no distingue edades ni niveles: afecta tanto al profesional que compite en la élite como al joven deportista que crece en su etapa formativa.

A partir de su ejemplo, vamos a analizar sobre qué factores favorecen y cuáles ponen en riesgo la salud mental durante las edades de formación.


5 factores que favorecen la salud mental en edades de formación

  1. Comunicación abierta y empática
    Tener un entorno familiar y deportivo donde el joven pueda expresar lo que siente sin miedo a ser juzgado es una base de seguridad emocional.
    La escucha activa por parte de padres y entrenadores crea confianza y previene bloqueos emocionales.
  1. Procesos por encima de resultados
    Centrarse en el esfuerzo, la actitud y el aprendizaje protege la motivación y la confianza. Cuando el mensaje del entorno es “lo importante es centrarse es como compites y no en el resultado”, el deportista se siente libre para crecer y fallar sin miedo. Y cuando juegas liberado del miedo en cuando te desarrollas de una manera sana.
  1. Rutinas, descanso y equilibrio psicológico
    El descanso mental no es opcional: el sueño, los tiempos de desconexión y la alternancia entre entrenamiento, estudio y ocio son pilares del bienestar.
    Sin descanso, la mente pierde claridad y el cuerpo, su capacidad de adaptación.
  1. Desarrollo de habilidades de afrontamiento
    Aprender a manejar la frustración, la presión o la autocrítica desde edades tempranas es una inversión emocional.
    Las estrategias de autorregulación —como el autodiálogo— fortalecen la estabilidad emocional ante la adversidad. Y el entorno es clave para que el jugador “sepa contarse” todo lo que pasa en pista de una manera que el sume en su desarrollo y bienestar.
  1. Identidad más allá del tenis.
    El deportista necesita sentirse “más que deportista”.
    Fomentar intereses, amistades y proyectos fuera del deporte permite también construir una autoestima sólida. El tenis puede ser importante pero no todo puede ser tenis.

5 factores que no favorecen la salud mental en edades de formación

  1. Presión excesiva y expectativas desmedidas
    Cuando cada partido se convierte en una prueba de valor personal, aparece el miedo al error. La presión continua genera ansiedad, rigidez y pérdida de disfrute, minando la motivación y la confianza, porque la derrota, los errores y los obstáculos van a ser compañeros inseparables del viaje y hay que saber entenderlo.
  1. Perfeccionismo sin autocompasión
    Creer que “nunca es suficiente” o que “solo vale ganar” provoca desgaste y sensación de fracaso constante. El perfeccionismo no gestionado conduce al agotamiento emocional, distanciamiento y puede provocar el abandono del propio deporte.
  1. Comparación continua con otros
    Las redes sociales, los rankings y los comentarios externos alimentan una visión competitiva de la identidad. Compararse constantemente erosiona la autoconfianza y desplaza el foco del crecimiento personal hacia la validación externa.
  1. Falta de acompañamiento psicológico
    Sin espacios para hablar de lo que sienten, muchos jóvenes acumulan frustración, miedo o dudas. El acompañamiento psicológico —igual que el físico o técnico— no es un lujo, es parte del entrenamiento integral.
  1. Incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace
    Decir “lo importante es disfrutar” mientras se castiga el error o se mide todo en resultados transmite mensajes contradictorios. Esa incoherencia genera confusión interna y desconexión emocional con el deporte.

Cuidar la mente también es entrenar
El caso de Sara Sorribes no es una historia de debilidad, sino de coraje.
Nos recuerda que, para rendir, primero hay que estar bien.
Y que el deporte —cuando se entrena con equilibrio— puede ser una escuela de salud, no de sufrimiento.

En edades de formación, el mayor triunfo no es ganar más, sino formar personas capaces de disfrutar, resistir y reinventarse.
Porque la verdadera fortaleza mental no consiste en no caer, sino en saber cuándo y cómo levantarse y en eso tenemos que colaborar todos.

Vicente Cuairán

Psicólogo especialista en rendimiento humano y deportivo.
Director de Academia de Titanes
www.vicentecuairanpsicologo.es
@vicentecuairan

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