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Ecosistemas de un ‘profe’ de tenis por Freddy Santos

Escribir honestamente sobre el hecho de correr es también escribir honestamente sobre mí». (Haruki Murakami)

Me gustaría hoy escribir de forma honesta sobre el hecho de jugar y enseñar tenis, porque es escribir sobre mí.
Cada tenista vive, practica y compite en un ecosistema. Desde una pequeña charca tenística al lado de tu casa hasta la selva del
Amazonas del tenis profesional; Hay tantos y variados ecosistemas¡!

Como amantes y profesionales del tenis necesitamos, tenemos la responsabilidad de cuidar de la salud de todos ellos. Cada sistema tiene sus protagonistas, sus interrelaciones y su biotopo característico. En cada uno de ellos necesitas desarrollar unas cualidades específicas y cada uno de ellos te exige y da algo a cambio.

No voy a hablar del ecosistema competitivo profesional porque salvo algunos pinitos de juventud estoy muy desconectado y reconozco que se poco de él. Es el que más nos gusta y por eso lo confundimos constantemente con los otros, el problema es que arrastramos con nuestra confusión a padres, jugadores y a muchos practicantes. Además, creo firmemente que no hay lugar en el mundo mejor para competir profesional que en España: Torneos, academias, profesionales, lo tenemos todo.

A mí me ocupa y preocupa más otros ecosistemas más cercanos. Una clase de tenis de dos días en semana y de seis jugadores puede ser el único ecosistema tenístico donde se desarrollan muchos de nuestros practicantes; es más, nunca probaran siquiera la adherencia a otro de los sistemas que los propongamos. Esto nos podrá gustar más o menos, pero es la realidad que se refleja día a día en casi todas las escuelas de ese ecosistema denominado tenis (tenis como juego, como deporte, no como carrera profesional).

Debemos cuidar al máximo como presentamos nuestro maravilloso deporte a esos jugadores de todas las edades que se acercan por nuestras escuelas sin saber muy claros sus objetivos: Hacer deporte, socializar, no jugar tanto a la Play. ¡¡

¡¡A este ,a veces heterogéneo grupo ,tenemos que enamorarlos de y desde la práctica del tenis en dos horas a la semana!!
¡¡Y TENEMOS QUE ENAMORARLOS YA!! No quieren herramientas para mañana, quieren herramientas para el aquí y el ahora, Quieren disfrutar de su sesión y no dedicarle 4000 horas al dominio de la empuñadura continental.

Entrenar a los buenos jugadores es más sencillo, solo necesitas conocimientos, dedicación y sentido común para no hacer cosas raras (en las academias reales de competición los jugadores no hacen todos los días esos ejercicios tan impactantes de las redes sociales ).

Pero responder al “porque practico ¿?” de cada uno de esos alumnos de 4 a 99 años y emocionarlos para que vuelvan a jugar e incluso lograr que algún día practiquen solos y con sus amigos, eso es para mi el mayor reto como profesional de la enseñanza. Porque el ecosistema de practicantes de un club, de gente que juega sin necesidad de que les programes los partidos o las sesiones ese es el mayor índice de salud de ese ecosistema que llamamos tenis.

Y es un trabajo muy difícil. Tenemos que simplificar la tarea para hacerles sencillo eso de pelotear por encima de una red (porque no hay mejor ejercicio inventado que este: pelotear); tenemos que dotar al ecosistema de la clase de reglas precisas de comportamiento y pautas saludables. Tenemos que utilizar dinámicas de grupos y desarrollo de habilidades mediante la práctica, todo ello a la intensidad adecuada. Tenemos que evitar la fila. Tenemos que lograr que los alumnos golpeen bolas, sientan esos golpeos y sepan para que sirven dentro del juego. Tenemos que enseñarles la globalidad del juego y luego ayudarles para que ningún aspecto técnico los detenga. Tenemos que hacer 21, Roland garros, marcianitos, circuitos, goles, olímpicos etc como medios para ir acercándoles a conocer nuestro maravilloso deporte, pero
sin convertir nuestro deporte en otro bien distinto (no hay mejor juego que el propio tenis)..

Imaginad por un momento que cuando vais a esquiar y tras 9 horas conduciendo, el profe os tiene congelados media hora haciendo equilibrios técnicos o dando solo vueltas sobre la punta de un cono¡!!

El tenis es complejo, pero no difícil. Se trata de que una pelota pase algunas veces por encima de la red golpeándola con una raqueta.
Ese maravilloso momento de intercambio da lugar a variantes tácticas de una riqueza sin igual.

Me encanta llevar y entrenar a buenos jugadores, es un proceso muy enriquecedor para mi y me formo continuamente para no hacerlo demasiado mal. Pero últimamente cada vez que veo a un padre alquilando una pista el fin de semana para jugar con su hijo o a un chaval de 13 años que va a “Echar unas bolas” con la niña que le gusta, entonces me siento satisfecho de mi trabajo y orgulloso de mi profesión.

Y equivocado o no, escribo esto desde la honestidad que supone hablar de mí, hablar de porque soy entrenador-formador de tenis.

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