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Cómo potenciar el talento de nuestros jugadores por Vicente Cuairán

Antes de empezar el artículo quiero decir que soy consciente de que no todo el mundo va a estar de acuerdo con lo que voy a escribir. Es más, seguramente haya gente que esté totalmente en contra.

Lo acepto, soy consciente de ello y mi única pretensión con este artículo es ofrecer mi manera personal de ver la gestión del talento. No pretendo convencer sino simplemente sugerir mi punto de vista.

Y para ir directamente al grano diré que el talento innato no existe. O mejor, diré que el único talento innato que reconozco es el talento físico, el único que viene determinado por nuestros genes. Es evidente que nuestro ADN determina (sin que el ambiente o el contexto pueda remediarlo) nuestra configuración y nuestro desarrollo físico.

Por ejemplo, nuestra altura viene determinado por nuestros genes y da igual lo que hagamos que si en nuestra información genética dice que seremos altos, pues seremos altos. Es algo con lo que nacemos. Es algo que no nos hemos tenido que trabajar para conseguirlo y que además no se puede entrenar. (Salvo intervenciones específicas que existen)

En este caso, es evidente que si John Isner (2,08 mt) y Diego Schwartzman (1,70 mt) compiten por ver quien hace el servicio más rápido pues el talento natural de Isner (altura) le va a permitir una ventaja competitiva respecto al argentino y éste no va a poder entrenar para estar a la altura física del americano. Es algo que viene dado y que no se puede modificar.

Pero ¿y que pasa con el resto de talentos?

¿Qué pasa con la fuerza mental, con la competitividad, con la resiliencia, con la concentración, con la aceptación, con la motivación, con la resistencia mental, con la capacidad de analizar, con la capacidad de buscar soluciones, con la creatividad o con las habilidades…?

¿Qué pasa con todo eso? ¿Es un talento natural innato o es un talento adquirido?

Siempre que hablo de esto sale a relucir Mozart, Beethoven o Leonardo da Vinci.
¡Esto son genios con habilidades innatas! ¡Tienen un don!
Creo que la realidad no es tan así. Veamos. Es cierto que Mozart escribió su primera sinfonía cuando tenía 8 años pero fueron sus últimas sinfonías las que destacaron. No las del principio sino las del final, después de haber estudiado y profundizado en armonía cromática. Para que os hagáis una idea, Mozart escribió 41 sinfonías y las que destacan son de las 35 a la 41 (No veo mucho talento natural innato en esto)

Respecto a Beethoven la historia tampoco tiene mucho más glamour. Su padre era un alcohólico obsesionado con que su hijo fuera todavía más precoz que Mozart. Desde muy joven le obligaba a pasarse horas delante del piano e incluso le levantaba en muchas ocasiones en mitad de la noche para que tocara delante de sus amigos. Tal era la exigencia de su padre que casi siempre estaba tan cansado que no podía asistir al colegio. Mucho talento innato tampoco veo aquí. Veo más un abuso por parte del padre para que tocara sí o sí desde muy joven.

Y respecto a Da Vinci, os recomiendo un video en youtube en el que Cristain Galvez nos cuenta todas las veces que Leonardo fracasó hasta conseguir lo que quería. Y fracasó un montón de veces antes de conseguirlo. Lo que nos cuenta Galvez es que detrás del éxito de Da Vinci se escondía una curiosidad contante por todo lo que era nuevo para él. Una vez más, no veo mucho talento innato en el de Italia.

Soy consciente de que la épica que nos venden de talento innato mola mucho. La idea de pensar que hay un superhombre (o supermujer) que es capaz de hacer algo extraordinario de manera innata (lo cual significa sin aprendizaje previo, es decir aprendizaje con el que se nace e inscrito en su ADN) tiene un halo difícil de combatir.

Pero la realidad es la realidad. Y ninguno de estos tres casos llego al éxito por como nació sino por la vida que vivió.
Tenemos que entender que el talento nunca es A PRIORI (salvo como hemos dicho antes en el caso del físico).

El talento siempre es A POSTERIOR.
El talento es el resultado de un trabajo eficaz y que perdura en el tiempo. El talento tiene que ver con la curiosidad por aprender. Algo que sí compartían Mozart, Beethoven y Da Vinci.

El talento tiene que ver con saber adatarse a un entorno hostil para salir fortalecido y con aprendizajes nuevos.

El talento tiene que ver con saber escuchar y aprender de los que tienen cosas que enseñarte.

El talento tiene que ver con aceptar que el fracaso y las dificultades también forma parte del progreso. Con saber que fracaso y las dificultades también te enseñan cosas, si estás abiert a aprender de ellas.
El talento tiene que ver con disfrutar de los momentos en los que las cosas salen como tú quieres y, aun así, querer seguir mejorando.
El talento tiene que ver con las renuncias, con el sacrificio y con lo tus rutinas del día a día.
El talento tiene que ver obsesionarte con la idea de la mejora constante. Pase lo que pase.
Focalizado en la mejora constante. (Esto es algo que tenían todos de manera irrenunciable)Así pues, mi idea del talento no tiene que ver con que Messi, Jordan, Mozart o Federer nacieran de una u otra determinada manera, si no con todo el proceso que a lo largo de sus vidas han vivido y con como han aprendido aquello que les han permitido ADQUIRIR el

TALENTO necesario para convertirse en la mejor versión de ellos mismos.
¿Creéis acaso que el talento de Federer hubiera sido el mismo si no hubiera aprendido la habilidad de saber autocontrolarse cuando tenía 17 años y se pasaba el partido protestando y tirando raquetas? Yo sinceramente creo que no. Y creo que tampoco hubiera conseguido todo lo que ha conseguido.

No estaríamos hablando del talento de Federer de la misma manera. Lo que ha convertido a Federer en el “Federer talentoso” está muchísimo más en sus aprendizajes y en su mejora constante que en sus genes.

Así que es importante, muy importante (al menos en mi idea del talento) que tengamos claro y nos grabemos esta idea:

“EL TALENTO NUNCA ES A PRIORI, EL TALENTO SIEMPRE ES A POSTERIORI”

Y esta es una idea que tenemos que transmitir a nuestros jugadores. “No has nacido con ningún talento especial (nada de decirle “que talentoso eres”). Todos tus talentos están en el día a día, en el trabajo, en el esfuerzo, en las renuncias y en la mejora constante que le pongas a los fracaso, obstáculos y dificultades. Ahí está tu verdadero talento”.


Vicente Cuairán
Sígueme en: @vicentecuairan y en @adtitanes (twitter, Facebook e Instagram)
Director de Academia de Titanes – Empresa especializada en el entrenamiento mental de jugadores de tenis.
www.academiadetitanes.com

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