
Jorge Mir es director deportivo de tenis en el Real Club Tenis Jolaseta. Puedes leer más columnas escritas por Jorge en este enlace.
Entrenadores de tenis:
Ojalá todos pudiéramos formar a los niños del mismo modo en cualquier rincón del mundo. Tal vez así los padres comprenderían que, por encima de torneos y medallas, está la alegría de sus hijos y el simple placer de jugar.
Yo empecé a los 14 años y llegué a estar entre los 30 mejores de España y el 446 del mundo. Competí con grandes jugadores y viví momentos intensos. Pero, cuando miro atrás, lo que realmente guardo en el corazón no son los resultados, sino mi infancia libre: bicicleta, excursiones, cine de verano, piscina, risas… una felicidad que nada tenía que ver con presiones ni expectativas.
Hoy, en cambio, veo cómo nos obsesionamos con planificarlo todo demasiado pronto. Entrenamientos, tácticas, torneos… pensando en un futuro que los niños ni entienden ni necesitan. Ellos solo quieren jugar, explorar y sorprenderse.
Y la realidad es contundente: menos del 0,01% llega al profesionalismo, mientras que millones abandonan por la presión. Por eso nuestro trabajo no debería ser imponer metas, sino sembrar bienestar, curiosidad y amor por el tenis… y por la vida. Si luego alguno llega lejos, maravilloso; pero lo importante es que todos recuerden esta etapa con cariño.
Entre los 6 y 14 años, el tenis debe ser un refugio de alegría. A esas edades, aprender sin miedo y convivir con otros es lo que marca de verdad.
Y aun así, hay algo que no debemos olvidar: entre los 16 y 17 años aún hay un enorme potencial por explotar. Es una edad mágica, donde madurez y energía se encuentran. Con una buena guía, disciplina y un entorno motivador, todavía se puede formar a grandes tenistas. No es tarde. Nunca lo es cuando hay pasión.
Si todos los entrenadores lo entendiéramos, cambiaríamos el desarrollo del deporte: la infancia sería para disfrutar y la adolescencia, para soñar en grande.
Porque disfrutar de pequeños y esforzarse de adolescentes no solo es compatible: es el mejor camino.

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