Habemus Capitán!. Carlos Moya toma el relevo de Alex Corretja al frente de la selección española de tenis’. No es un puesto fácil. El nivel de exigencia que conlleva el cargo ha subido exponencialmente en los últimos trece años, un tiempo en el que España ha conquistado cinco ‘Ensaladeras’ y ha optado a otras dos más. A Moya, el nuevo capitán, se le va a exigir ganar el sexto entorchado. Los tiempos en los que estar en el Grupo Mundial eran considerados un éxito, forman parte de la prehistoria. España lidera el planeta tenis y, por lo tanto, nobleza obliga.
Moya ha sido elegido para liderar la nueva singladura de ‘La Armada’ tras un proceso largo y meditado. No ha sido una decisión fácil. Me consta que ha sido clave en la apuesta final, la opinión de Albert Costa, el director deportivo de la RFET. El nombramiento de Moya es una decisión estratégica y como tal, el margen de error es muy escaso. Moya llega al cargo con el aval de su impresionante trayectoria como tenista profesional pero también porque es un hombre que ha seguido vinculado a este deporte a través del ATP Champion Tour y su academia SDTennis Academy, un proyecto donde, desde 2011, trabaja con la base del tenis con criterios profesionales y de alta calidad. Además, cuenta con el aval de los jugadores, cuestión siempre importante y, sobre todo, con el apoyo sin fisuras de Rafael Nadal, el mejor tenista del mundo, con el que mantiene desde hace muchos años una excelente relación y con el que, no nos llevemos a engaño, hay que contar si queremos otra vez a España levantando el trofeo que acredita al campeón de la Davis.
Contar con el apoyo de los jugadores no es baladí. El formato de la Davis una especie de torneo del KO- obliga a alinear siempre a los mejores si se quiere aspirar a estar en las rondas finales. Por ello es fundamental que los tenistas se impliquen al ciento por ciento en el nuevo proyecto. Moya tiene como primera misión el asegurarse que los mejores jugadores de ‘La Armada’ van a estar a disposición de España en el momento que lo estime oportuno. Es una labor casi de encaje de bolillos pero imprescindible. Gran parte del éxito o no del proyecto dependerá de ello.
Por otra parte, para la RFET, decidir quién es el capitán del equipo de Copa Davis es una de las decisiones más importantes a tomar. Durante el mandado del presidente Escañuela se han ganado dos Ensaladeras (a la República Checa en Barcelona y Argentina, en Sevilla) y se ha perdido una final (en Praga, ante los checos). Un gran balance que indica que se han tomado las decisiones correctas en el plano deportivo y en el momento en el que debían tomarse. Pero en el deporte, el pasado cuenta poco. Ahora llega el turno de Moya y por tanto de borrón y cuenta nueva. Por lo que conozco del funcionamiento federativo, el nuevo capitán contará con todos los medios que necesite y autonomía plena para realizar su labor con total garantía. Pero no podemos olvidar, como escribió en esta misma web el director general de la Federación Andaluza de Tenis, Juan Arispón, que las federaciones son «empresas deportivas privadas» . En este sentido, la Copa Davis es clave para la salud financiera de la Federación. Los sponsors ‘viven’ de ligar su nombre a un proyecto ganador. El impacto mediático y el retorno económico para un patrocinador es mayor si juegas por ganar la Ensaladera que si lo haces por la permanencia. Los resultados deportivos son el ‘espíritu’ pero los ingresos por sponsor, derechos de televisión y los canón que se perciben por jugar eliminatorias son imprescindibles para la salud financiera de nuestro tenis. Esto es sencillamente así. Detrás de la bola hay mucha trastienda y en el deporte profesional, muchas cosas dependen de que la pelota entre o no pero también de las decisiones que toman en momentos clave.
Hoy comienza la era Carlos Moya. Su buena suerte será la de todos.



