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Carlos Alcaraz en 10 claves

El tenista valenciano se ha convertido en la gran revelación del ATP Tour

Carlos Alcaraz (El Palmar, Murcia, 2003) se ha convertido en el cuarto campeón de las Finales sub’21 de la ATP, el torneo que la organizadora del principal circuito masculino creó hace cinco años para dar cobertura a la demanda de los nuevos talentos emergentes. Ni da puntos ni aparece en el palmarés, pero es un torneo ATP. Y Carlos Alcaraz es el primer español campeón.

Este año ha explotado y ya es conocido en Europa y en el mundo. Campeón ATP, entre los 50 mejores del mundo, cuarto-finalista de Grand Slam o ganador de top10 son algunos de los logros de Alcaraz este año. Y superando los 30 triunfos. Su presente y el futuro que se le vislumbra, se puede explicar a partir de 10 puntos.

1: Talento. La materia prima. Para que el menú completo tenga la calidad que tiene Carlos Alcaraz, la materia de trabajo tiene que ser excepcional. Y, desde muy pequeño, Carlos está demostrando que el talento le rebosa. Después hay varios ingredientes que definen una carrera, pero el punto inicial ha demostrado sobradamente que lo tiene y lo demuestra cada vez que sale a la pista.

2: Trabajo. El contrapeso al punto anterior. El talento sin trabajo no sirve de nada. Es una realidad que se ve en deportistas que demuestran tener una capacidad natural para hacer maravillas pero que no trascienden en la pista. Y la explicación es una falta de trabajo fuera de torneo, de entrenamiento y de disciplina.

3: Madurez. En Carlos Alcaraz se nota dentro de la pista y delante de un micrófono. Dentro de la pista, en los grandes retos que ya ha afrontado, lo ha hecho con el aplomo de un veterano. Quizás el único momento donde no ha sido 100% él fue en Madrid, el día de su 18 cumpleaños enfrentándose a Rafael Nadal. Que ese día no fuese el Alcaraz que hemos visto el resto del año es muy comprensible. Es difícil juntar más emociones en un mismo momento.

4: Mentalidad. Puede elevar y hundir carreras. En un día de inspiración tenística, el partido sale sin dificultades. Pero cuando llega el día donde las cosas no salen, las sensaciones no son buenas y no se juega de memoria, el aspecto mental y la capacidad de adaptación a la situación puede suponer ganar un partido y salvar un día malo. Alcaraz apenas lleva siete meses con la mayoría de edad y la capacidad para absorber lo aprendido, mejorar y saber manejar los tiempos (dentro de las circunstancias) demuestran que tiene tenis y tiene cabeza.

5: Entorno. El tenis, en tanto en cuanto deporte de alto rendimiento y máxima exigencia, supone implicación máxima y permanente. Concentración en lo tenístico, lo físico, lo técnico y lo mental tan alta que impide preocuparse de todo lo que rodea al tenista. Y para que el deportista se pueda centrar en la pista debe tener un entorno que se encargue de que todo lo que le rodea fluya para que la única preocupación del tenista sea ofrecer su máximo rendimiento.

6: Realidad. La temporada que Carlos ha realizado, en el año en que ha cumplido los 18 años, confirma las sospechas que ya en España teníamos hace mucho tiempo: promete todo en la gran carrera que tiene por delante. Está a las puertas de los 30 mejores, campeón de los jóvenes, campeón ATP, cuarto-finalista de Grand Slam, ganador de tres top10, tenista más joven en la clasificación y más joven en ganar más de 30 partidos en una temporada en los últimos 30 años. Datos, novedades y primeras veces continuas. Y con 18 años es lógico que se le suba a la cabeza y actúe de forma errónea. Para ello necesita un entorno que le recuerde la realidad del trabajo y el esfuerzo diario.

7: Equipo. Juan Carlos Ferrero. Equelite Ferrero. Número uno, campeón de Grand Slam, tetracampeón de Masters 1000, 16 títulos ATP y tricampeón de la Copa Davis. El entrenador y mentor de Carlos Alcaraz es uno de los grandes nombres de la historia del tenis español. Uno de los ocho campeones españoles individuales masculinos de Major. Y uno de los artífices del comienzo de los éxitos españoles en la Copa Davis. Todo ello es lo que tiene Carlos Alcaraz en su equipo. Y, además, los recursos e infraestructuras de uno de los principales nidos tenísticos de este país: la Academia Equelite.

8: Carisma. Carlos Alcaraz engancha. Por su juego. Por su forma de ser. Por su forma de comportarse con el público. Por lo que muestra y hace pensar que puede conseguir. En España conocíamos hace cierto tiempo la promesa que es. El tenis europeo le conoció en julio en Umag (campeón) y el mundo entero lo hizo en el USOpen, en la tercera ronda ante el número tres del mundo (Tsitsipas) y en la pista más grande del mundo. Victoria en el quinto set. La Arthur Ashe acabó coreando su nombre.

9: Carácter. Intrínsecamente relacionado con el carisma. El joven tenista murciano sabe imponer su forma de jugar, de pensar y de atacar en el partido. Sabe llevar el partido donde necesita y enganchar a la gente cuando hace falta. Ese carácter es necesario para progresar y madurar.

10: Fortaleza. El último punto para analizar la que quizás es su mayor virtud. Desde que Alcaraz comenzase a brillar en los torneos Futures de base del tenis apareció, inmediatamente, la comparación más exigente que un tenista español pueda recibir: Rafael Nadal. ‘El nuevo Rafa Nadal’ ha sido uno de los titulares que ha acompañado al tenista durante los últimos meses. y saber convivir con ello (ayudado por su entorno) es una de las grandes victorias que ha conseguido el murciano. Ya ha escrito varios capítulos de valor y estamos a la espera de lo que haga en la Copa Davis. Ya es Carlos Alcaraz y esa fortaleza para evitar dejar llevarse por las comparaciones es su primer gran triunfo.

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