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“5,27” : Aceptar la esencia del tenis por Lolo Pastrana

Lolo Pastrana es director deportivo del Club de Tenis Chamartín

Lolo Pastrana es director deportivo del Club de Tenis Chamartín. Para leer más sobre Lolo Pastrana, pinchar en este enlace

Foto: Australian Open

Que el tenis es uno de los deportes más difíciles que existen es algo que pocos podrán cuestionar. Del mismo modo, está ampliamente contrastado que su práctica regular tiene un impacto positivo en la salud y el bienestar: mejoras físicas, cognitivas, cardiovasculares y óseas avaladas por numerosos estudios.

Sin embargo, más allá de sus beneficios, me gustaría centrar estas líneas en la dificultad intrínseca del tenis, tomando como referencia la más rabiosa actualidad, donde ya encontramos indicadores claros de esta realidad.

Las semifinales que jugó nuestro “Carlitos” en el Australian Open a cinco sets ante Zverev, con un partido de 5 horas y 27 minutos, podrían servir como ejemplo evidente. Un encuentro marcado por el desgaste extremo y por unos calambres que impedían incluso caminar con normalidad. En tenis no hay cambios. No puede entrar otro jugador por ti. Pero la dificultad de este deporte va mucho más allá de un partido
concreto.

Se suele decir que “dato mata relato”, y podríamos recurrir a innumerables métricas y análisis para justificarlo. Me voy, por ejemplo, a las Next Gen de hace apenas un mes.

Rafa Jódar, de quien muchos ya hablan metiéndole una presión innecesaria, firmó un torneo espectacular. Ganó en su debut al que acabaría proclamándose campeón (entonces número 28 del mundo), Learner Tien. Jugó un partido muy correcto ante el noruego Kjaer y posteriormente venció a Martín Landaluce en un encuentro perfecto a tres sets. Aun así, no consiguió acceder a semifinales y quedó eliminado.

Y qué decir de Martín, que además disputó el torneo condicionado por la pérdida de su abuela. Circunstancias personales que, en un deporte individual como el tenis, pesan y mucho, y más con jugadores en formación.

A esto se suma la realidad diaria de decenas de tenistas, tanto del circuito femenino como masculino, que continúan luchando por sus objetivos. Giras interminables por todo el mundo, viajes constantes, costes elevados y una exigencia permanente que no se detiene.

Tenis , deporte individual y de oposición

Pero si bajamos aún más a la base, al inicio de todo, la dificultad aparece desde el primer momento. El tenis es un deporte individual y de oposición, dentro de lo que se podría parecer a una partida de ajedrez. Impactar una bola con lo que en biomecánica se denomina “segmento libre”, la raqueta, ya supone un reto considerable. El rival, en un espacio de unos 600 metros cuadrados, hará todo lo posible por complicarte cada punto. Y luego está el simple hecho de sacar: es habitual que un niño o incluso un adulto, si nunca lo ha intentado, no logre ni siquiera golpear la bola que él mismo se lanza.

Los requerimientos físicos del tenis merecerían por sí solos otro artículo, mejor explicado desde la literatura científica. A ello se añade un sistema de tanteo “score” complejo para quien se inicia. Incluso conociéndolo, son frecuentes los olvidos y las discrepancias. El jugador debe llevarlo y recordarlo constantemente.

Y, por si fuera poco, está la competición en su versión más cotidiana: desplazarte cien kilómetros para jugar un partido y no hacerlo porque empieza a llover; encuentros sin juez de silla, donde hay que arbitrarte confiando en el criterio del rival y consensuando decisiones difíciles.

Podría seguir acumulando argumentos. Podría hablar de lo exigente que resulta para las familias, entrenadores y clubes, así como de la parte más amable y formativa de este deporte. Pero el objetivo de este artículo es otro: defender la necesidad de aceptar la esencia del tenis.

No resignarse, pero sí aceptar. Aceptar que, como jugador, entrenador o director de club, se ha elegido uno de los deportes más difíciles que existen. Desde esa aceptación, el jugador debe seguir entrenando en el día a día, sin prisa pero sin pausa. Las federaciones y los clubes deben continuar trabajando en la promoción del tenis, adaptando formatos de competición, investigando y probando propuestas más atractivas. Las familias, seguir acompañando.
Entre todos, y desde esta perspectiva de aceptación, adaptándonos a los “nuevos tiempos” y siendo profesionales, seguramente lograremos aumentar licencias, pistas, número de practicantes y espectadores.
Y sino, puedes centrarte en otros deportes más “amables” o, sencillamente, menos exigentes. El tenis lo es.

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